jueves, 12 de octubre de 2017

FAVORITOS DE SEPTIEMBRE

De vuelta con los favoritos, porque me pone de buen humor plasmar aquí lo bueno que ha tenido el mes, y dejar atrás lo que no lo fue tanto.

- La visita al centro Kadampa en Málaga (en Alhaurín el Grande) fue una experiencia que además pude compartir con el costillo, quien se animó a venir. Conocimos el centro, asistimos a dos meditaciones en el templo, comimos una sencilla pero rica comida vegetariana y disfrutamos de un día estupendo. Ya había asistido a alguna que otra conferencia y a las meditaciones que realizan los jueves donde vivo.

- Antes de que empezaran las clases, con dos de mis compis favoritos del insti y sus respectivas familias organizamos una velada campestre en un entorno precioso, disfrutamos un montón, charlando, probando lo que cada uno habíamos cocinado, disfrutando del sol, de la piscina, de los juegos. Nos cargó las pilas para lo que se nos venía encima jeje.


- Cuidar de Lana, la perra de unos amigos. Eso hace que me plantee seriamente adoptar un perrete.

- El cumple de mi sobri pequeña, que es siempre una buena ocasión para disfrutar de mi familia, y de paso visitar en mi pueblo a amigos que no veo tan a menudo como quisiera.


- Pasar un día en el extranjero, jaja, con ello me refieron a irnos a Gibraltar, aprovechando que los viernes salgo muy pronto. No sea que cuando se lleve a cabo el brexit necesite el pasaporte o visado para pasar el día allí. El principal motivo de que  me guste visitar "la roca" es hacerme con productos de ciertas tiendas que no hay en el resto de la península y comer en el Wagamama, un japonés que hace un ramen que está de muerte y que conocimios en Londres, del que ahora también podéis disfrutar quienes vivís en Madrid.


Si tuviera que resumirlo, diría que en septiembre he disfrutado de las cosas sencillas.

viernes, 6 de octubre de 2017

VITAL Y VIERNES

Después de que la últimas semanas hayan sido un poco duras, por motivos varios a los que se sumaba el inicio del curso, podría decir que hoy es el primer día que me encuentro BIEN, y lo digo con mayúsculas.

Los viernes se han convertido en mi día favorito de la semana, porque trabajo dos horas, termino a las 10:15 h y comienza mi puente (como dice un compañero) hasta el lunes a la misma hora (sí, también tengo la suerte de entrar los lunes a esa hora). Y aunque leáis lo de suerte, no sabéis lo mal que me sentó cuando me dieron mi horario (distinto a éste que os comento) y a las 24 horas me lo cambiaron por el actual. No coincidía con mis preferencias, no era lo que quería y me cabreé mucho, puedo decir que hasta lloré, sí, sé que suena ridículo (alguna que conozco lo arreglaría con un par de tortas), pero en esa reacción intervinieron otros factores que no vienen al caso. A lo importante, he sabido encontrar la parte buena a lo que hace apenas tres semanas me pareció malo malísimo. Y eso, a día de hoy, me parece una enseñanza.

Desde aquí os escribo
La cuestión es que aquí estoy, sentada, tan ricamente, al sol, en mi terraza, después de un buen vapuleo en el fisio y un redesayuno tardío,también al sol y en buena compañía. Al llegar a casa tenía en el buzón una carta de la FVF (Fundación Vicente Ferrer), con unas letras de mi niño apadrinado y noticias de la Fundación por otro. Y por otra parte, me he puesto a mirar Facebook, y una cosa me ha llevado a otra y he descubierto una entrevista fantástica, que en este momento me parece escrita para mí, de Joan Garriga, psicólogo, de la corriente Gestalt para más señas, a quien justo he descubierto en este momento, pero al que seguiré la pista de ahora en adelante.

Y ahora sí, ¿qué os voy a contar?

"Si uno no se cree capaz de hacer algo, jamás lo intentará". Así empieza la información que viene detrás de la carta que me ha escrito mi apadrinado, es sobre unos talleres que abordan el tema de "Fortalecer la autoestima". Y me ha dado mucho en qué pensar. Con los pocos recursos que tienen en la India abordan temas de suma importancia como éste, y como docente, pienso, que aquí en nuestro primer mundo nos ocupamos de otras cosas, cuando a nuestros niños también les sería muy necesario, más aún que los portátiles gratis y otra serie de dotaciones, y que deberíamos hacer que nuestros pequeños confíen en sí mismos y en sus capacidades, recordándoles cada día cuanto tienen de bueno, en lugar de insistir en aquello que hacen mal o ponerles etiquetas.

Qué importante es trabajar la autoestima, desde pequeños, porque si no de mayores, nos tocará "resetearnos" y aprender, siendo un trabajo más arduo. A este respecto, en general, yo estoy contenta, porque a pesar de haber nacido con una discapacidad mis padres nunca me criaron en una burbuja y me dejaron hacer deporte y cuántas locuras se me ocurrían. Aunque sin embargo, en otros aspectos de la vida, han quedado grabadas en mí frases lapidarias y miedos heredados, por eso precisamente sé lo importante que es. Aunque como digo, y en general, admiro a mis padres, sobre todo a mi madre, porque lo hicieron lo mejor que pudieron en los tiempos y en la situación que les tocó vivir. A veces se lo he dicho, yo no lo hubiera hecho mejor.

De un boletín de la FVF

En cuanto a la entrevista de Joan Garriga, la podéis leer aquí, es mucho más interesante que mis reflexiones acerca de la mima, pero aún así, me gustaría comentaros las enseñanzas que me quedo de ella.

- El tiempo no lo cura todo, en contra de lo que dicta la sabidudría popular. Es cierto que aminora la intensidad de las emociones (dolor, rabia, impotencia, tristeza...), pero como bien dice, se necesita de un proceso emocional activo e intenso, o lo que yo llamo vivir el duelo, e ir trabajando en ello, intentando soltar lastre (esta expresión es muy mía) y abriéndonos a lo nuevo, a lo que está por venir. Viviendo lo que nos toca en cada momento.

- Nos habla también de la importancia de aprender a gestionar las situaciones o momentos desagradables que nos tocará vivir, y aquí no se libra nadie. La vida no es justa, y mientras antes lo aprendamos mejor. Al contrario de lo que pueda parecer, no es un matiz negativo, sino la pura y simple realidad. Y la aceptación aquí cobra una gran importancia, aunque nadie dijo que fuera fácil.

- Identificarnos con lo malo que nos sucede es un error. ¿A qué me refiero con esto? A que nuestra identidad personal no está compuesta de nuestros errores, nuestros sinsabores, desgracias o frustaciones. Eso son sólo hechos o situaciones que nos tocó vivir en un momento dado, pero pasaron y ya no son, ni nosotros somos esa persona desgraciada. Lamentablemente esto lo he tenido que trabajar personalmente bastante, por mis circunstancias, que muchos conocéis. Durante mucho tiempo me he identificado a mí misma con una "yo-desgraciada-abortadora-incapaz de concebir", hasta que me he dado cuenta de que eso han sido momentos muy duros de mi vida, puntuales, pero más allá de eso, esa no es mi identidad, y no puedo aferrarme a eso para justificarme cada vez que siento que no tengo ganas de algo, que no avanzo en tal o cual aspecto, identificarme con mis penas. Ha sido un desgaste tremendo, y si toda la energía y el tiempo que he invertido en ello (ello = lamerme las heridas) los hubiese dedicado a otra cosa, hubiera contruido algo.

- Cita la verdad, la valentía y la conciencia como requisitos para avanzar y estar satisfechos con nosotros mismos. Los considero pilares básicos, y de un tiempo a esta parte muchas lecturas o conferencias me acercan a ello, como las enseñanzas del budismo kadampa o el libro "El poder del Ahora" que he leído muy recientemente.

- La realidad es neutra, los hechos ocurren y están, y son como son, somos nosotros, quienes desde nuestro punto de vista los catalogamos como buenos o malos, o como pérdida o ganancia. Insisto en que esta parte tampoco es fácil, aunque sí es una enseñanza sencilla.

- Interpretar en positivo la situaciones adversas que nos pasan. Tampoco es sencillo este paso, pero es lo que he hecho con la situación que os comentaba al principio, que quizás sea más banal, pero he visto la parte positiva de tener un horario como el que me ha tocado. Y estos días trambién miro la parte positiva de no tener hijos. No se confundan, no estoy diciendo a nadie que no tener hijos sea mejor, simplemente me centro en que me será más fácil planificar mi viaje a Cuba el próximo verano, realizar el viaje a la India con el que siempre he soñado, o cosas más triviales como ir a mis clases de yoga sin tener que hacer malabares o acudir a natación, o simplemente, planificar una cena romántica o con amigas cualquier día entre semana.

- ¿Significa lo anterior que toca resignarse? En absoluto, puesto que la resignación también implica sufrimiento, se trata sólo de aceptar aquello que no puedo cambiar (ya sea que no lo puedo cambiar ahora, o que no lo podré cambiar nunca). En ese punto, yo no renuncio a tener hijos, simplemente estoy aceptando que no sucederá.

- Y lo que más me ha gustado, no plantea una "psicología fácil" ni nos vende la magia de la visualización, esa de la que el libro "El Secreto" tanto habla, o de la que hablaba en sus libros la recientemente fallecida Louise L. Hay y  de la que, personalmente, tanto he huído, porque no creo en ella. Me parece propio de esta sociedad en que vivimos en la que tratamos de encontrar una respuesta rápida a todo, y es más fácil creer que si visulizo las cosas van a ocurrir que ponerse a trabajar para que sucedan. ¿Han leído el ejemplo del billete pegado al techo del libro "El Secreto"? Si a alguien le ha dado resultado que venga y me lo cuente.

- Y por ultimo, y para no eternizarme, me gusta la importancia que da a la meditación, a la conciencia, a la atención plena, al agradecimiento y por supuesto a cuidarnos (por fuera y por dentro) y a quererenos más (lo que enlaza con el comienzo de lo que os cuento, trabajar la autoestima).Esto de meditar, vivir en conciencia o en el ahora, no es más que tratar de prestar la atención necesaria al momento presente, sin irnos al pasado o a lo que está por venir. Ejemplos de ello pueden ser los siguientes: cuando camino al trabajo a primera hora de la mañana, en lugar de ir pensando en lo que voy a encontrar cuando llegue al insti en la clase tal o lo que me tocará corregir, o si me tocará guardia o no, voy disfrutando del paseo, del viento en la cara, de los sonidos, del amanecer, porque lo demás me lo voy a encontar o no, independientemente de que lo adelante o no en mis pensamientos. O cuando quedo con alguien para tomar un café o dar un paseo es para estar con esa persona observándola, escuchando lo que me dice, y no mirando el móvil veinte veces o pensando en lo que haré para la cena de esta noche.

Lo que más me gusta de todo esto que os he soltado, es que hoy, por primera vez desde hace mucho, me apetecía sentarme aquí, delante de vosotros y escribiros estas líneas, que espero os sean de alguna utilidad.

Menciones:

1. Sí, Espe, la de las tortas eres tú.
2. Eva, con tu permiso, te robo lo de viernes y vitales.
3. Bego, esto que te ocurre a ti, nos ocurre a todos. Es importante relativizar, sí, pero cuando los problemas nos atañen personalmente, son lo más importante para nosotros, a pesar de que el mundo siga girando sin importarle demasiado.

jueves, 21 de septiembre de 2017

REFLEXIONES DE UN PRINCIPIO DE CURSO

¿Por dónde empiezo? Hace tanto que no escribía en este espacio que he tenido que solicitar de nuevo la contraseña a Google para esta cuenta. Éste sería un buen comienzo. Decir que es jueves tarde y que estoy derrotada tras la primera semana de curso (con alumnado) sería ver el vaso medio vacío, así que diré que a mi semana laboral le quedan dos horas, mañana a las 10:15 horas habrá terminado. Sí, podéis decir como mis compañeros, tengo un horario cojonudo  estupendo, y sí, está muy bien, pero no a costa de concentrar la mayor parte de mi jornada en tres días.

Estoy pensando mucho esto de volver al blog o no. Me gusta, porque es un espacio de reencuento con vosotros, y hay gente muy especial por estos lares. Y no es que no tenga sobre qué escribir, sino todo lo contrario, que me planteo escribir sobre tantas cosas, pero luego al final se queda en nada. Sí, estoy en crisis blogueril.

A estas alturas lo de retomar los favoritos casi me parece irrisorio, a los anteriores me refiero. He decidido darlos por perdidos, y eso que me encantaría contaros mi viaje a Toledo-Madrid-Córdoba con mis alumnos en el mes de abril, nuestra escapada a Bélgica y Holanda en semana santa (maravillosa), eventos sociales y familiares varios, la escapada a Cádiz en mayo, el viaje a Marruecos con mis compis del insti (y mi guía favorito), el fin de curso, saraos varios, y el #veranoenelnorte (hastag que le robo a Eva de Itaca buscando a Ulises) tan estupendo que he tenido. Así que aquí lo teneís en modo microrrelato os acabo de dejar los favoritos de los últimos meses, toma ya.

Y es que últimamente ando muy centrada en cuidarme, por dentro y por fuera, leyendo mucho sobre nutrición y poniéndolo en práctica, practicando yoga, intentando o profundizando en la meditación, leyendo mucho y sobre temáticas muy variadas, sobre crecimiento personal, pero no con libros de autoayuda (que no me gustan) sino volviendo a la filosofía, al budismo, a los clásicos. Y en ello estamos. Intentado tomarme con calma lo laboral y disfrutando mucho más del tiempo de ocio.


Aunque soy bastante activa en Instagram y un poco menos en Facebook, ando dándole muchas vueltas también al tema redes sociales, que me tienen un poco saturadillas, y sin pensar en el abandono total (o no al menos en Instagram) si me cuestiono gestionar mejor este tema o incluso cerrar alguna cuenta (en Twitter ya lo hice, porque nunca le pillé el punto).

A veces me pregunto si al otro lado hay a quien le puedan interesar mis pensamientos, los libros que leo, lo que cocino, a dónde voy o mis reflexiones.

Por aquí el verano aún se estira y seguimos disfrutando de sol y un poco de playa, es una sensación agradable, hoy mismo estuve leyendo al sol en la terraza, pero por otra parte tengo muchas ganas de otoño, de sofá y mantita, de paseos al atardecer o al amanecer, de castañas,de boniatos, calabaza, iba a escribir taza de té, pero ahí os mentiría porque en verano no la abandono, jeje. Quizás de lo que tenga ganas sea de recogimiento, es como que últimamente tengo mucha necesidad de tiempo y espacio para mí, de calma, de sosiego, de estar conmigo misma, de reflexionar. Tengo una libreta preciosa (de las ilustradas de Esther Gili) donde voy recogiendo pensamientos, apuntando ideas, incluso pegando imágenes o recuerdos (como antes) en papel, es como mi muro de facebook pero sólo para mí.


Aprovecho para recomendaros algunos libros recientes que me han gustado mucho y que considero pequeñas joyas, son, La resistencia íntima de  Josep Maria Esquirol y Las pequeñas virtudes de Natalia Ginzburg (gracias a Begobolas por la recomendación de este último). El libro de recetas, que también es un compendio de buen hacer en el cuidado de uno mismo, de Elka Mocker, Ama, Come, Vive, Brilla es maravilloso, son platos sencillos pero deliciosos, combinaciones con mucha imaginación y recetas llenas de amor. Si bien es cierto que muchos ingredientes no son los que solemos tener habitualmente en casa (yo sí, en mi laboratorio-cocina) no son difíciles de encontrar en su mayoría, y en muchos casos son sustituibles por otros de uso más cotidiano.



Y ahora me despido, con algunas ideas sobre qué contaros la próxima vez, y deseándoos que tengáis un curso estupendo. 

 

jueves, 6 de julio de 2017

TORTILLA DE LA HUERTA

Os dejo una receta muy facilona, pero no por ello menos rica. Ya sabéis que me gusta mucho experimentar en la cocina, y es cierto que pongo por aquí muy pocas recetas, pero esta fue fruto de un experimento el otro día y quedó deliciosa, siendo sobre todo, como fue, fruto del azar. Resulta que iba a preparar una tortilla de patatas y cuando me puse a ello (había ido a comprar huevos de gallina feliz) me di cuenta de que no había patatas. En cambio tenía (y tengo) el frigorífico lleno de calabacines de la huerta que nos dio mi suegra. Así que aquí va la receta de la tortilla:


- Corté una cebolla en gajos finitos, una zanahoria y media (tenía media en al nevera que había sobrado de otra cosa) y un calabacín grande.

- En abundante aceite (no como para freír pero tampoco como cuando hago algo a la plancha) y poché la cebolla con un poco de sal durante largo rato, hasta quedar doradita y transparente, luego añadí las zanahorias cortadas en daditos muy pequeños, y por último el calabacín también en dados, aunque más grandes, lo sofreí todo hasta que cogió la textura blandita que yo quería, en un punto le añadí un poco (sólo un poco) de agua, para que se ablandara más, sobre todo, la zanahoria.

- Colé las verduras para quitar el aceite, las puse en un bol al que añadí dos tomates secos (de los que vienen hidratados en aceite) y una loncha a trocitos de queso ahumado (uno sin lactosa que venden el Aldi y que está muy rico).

- El resto lo hizo el costillo, que es básicamente mezclar esos ingredientes con 5 huevos de gallina feliz, un poco de sal y cuajar la tortilla (y de esto se ocupa él porque es la parte que a mí se me da fatal).

Nosotros la dejamos reposar un poco, porque no me gusta la tortilla tan caliente, y me gusta como se va cuajando luego. De hecho a mí cuando me encanta es al día siguiente, por eso me dejé una cuarta parte para el desayuno del día siguiente, es decir, de ayer.

Es facilita y está buenísima, y si no os gusta el queso es totalmente prescindible.


lunes, 3 de julio de 2017

FAVORITOS DE MARZO


Estoy de vacaciones al fin, tras un curso tan intenso me parece increíble que haya llegado este momento. El viernes salí del último consejo escolar y sin pasar por casa me marché a retirarme del mundanal ruido. Hoy despierto en casa, es el primer lunes de mis vacaciones, y tengo mil cosas por ordenar y organizar, y toca hacer zafarrancho. Pero he decidido ir poco a poco y flojear hoy todo lo que el cuerpo me pida. Después de remolonear en la cama, hacer un desayuno tardío y en calma y pasar a echar un vistazo a las redes sociales y leer mis blogs preferidos he decidido retomar al fin, con ganas y con tiempo, esta sección del blog que tanto me gusta. Y a ver si en cuatro ratos actualizo los cuatro meses de abandono.

Así que ahí voy con el mes de MARZO.

- Enlazando con los anteriores favoritos, los de febrero, la primera semana de marzo coincide con nuestra Semana Blanca, y después de que el costillo regresara a casa tras un viaje de trabajo a Marruecos nos marchamos a Palma cinco días. Fue un viaje y un descanso estupendo. Nos acompañó el sol y el buen tiempo, y la isla me encantó. Sin ánimo de enrollarme, quiero destacar alguna que otra cosilla de ese viaje:
  • El hotel: El Brick Hotel Palma un lugar magnífico, de diseño minimalista, ubicado en una antigua fábrica, cerca del centro, y con empleados jóvenes y amabilísimos. Nos encantó. 
  • Aunque comimos y cenamos fuera cada día, tres lugares quiero destacar: Es Baret , próximo al hotel y con tapas tradicionales, como el pan amb oli, o unas cervezas artesanas de la isla que son una delicia, y quienes lo regentan, unos primores. La fonda de Sóller, una casa de comidas donde se come de maravilla, en el centro, junto a una conocida clínica que se llama La Rambla, el arroz brut nos pareció una delicia. Y por último Es Vaixell, en la zona del puerto pesquero, donde preparan unos llonguets estupendos. 
  • El viaje a Sóller en el tren del mismo nombre, nos encantó el pueblecito y el paseo de ida y vuelta en este tren de vía estrecha que cumplió 100 años en 2012.
  • La librería Literanta, que no sólo vende libros maravillos y de una variedad extraordinaria, sino que también es café, nos pareció un sitio con muchísimo encanto. 

- Como en esto últimos meses también hice algún que otro experimento culinario, mis hamburguesas de avena y remolacha fueron todo un éxito, la mayor prueba de ello es que el carnívoro de mi costillo las devora.

- La última semana de marzo, en el insti con mis niños, llevé a cabo una campaña solidaria para colaborar en un proyecto de creación de Escuelas con la Fundación Vicente Ferrer.

Mis bizcochos de chocolate para la campaña solidaria

- Libros que me encantaron de los que leí en marzo: Mi vida querida, de Alice Munro,  Todos deberíamos ser feministas de Chimamanda Ngozi Adichie y Manual para mujeres de la limpieza de Lucía Berlín, siendo este último mi preferido. 





Para mañana o pasado, mis FAVORITOS DE ABRIL.





viernes, 9 de junio de 2017

LA CATA - ROALD DAHL.

Roald Dahl es sin duda conocido por ser el autor de Matilda, un libro infantil que quienes han leído dicen que es maravilloso, cosa que yo no he hecho, pero que quiero remediar. Así que mi primer acercamiento con el autor ha sido este librito. Hago uso del diminutivo porque es un libro breve que se lee de un tirón, y una historia que engancha, pero que a mí no me ha parecido tan estupendísima como había leído en algunas críticas o reseñas.

La cata nos cuenta la historia de una cena en casa de un corredor de bolsa llamado Mike Schofield, en torno a su mesa 6 personas, entre las que se encuentra un afamado y conocido gastrónomo, Richard Pratt, que apuesta con el anfitrión y su familia que es capaz de catar y adivinar cualquier vino que le pongan por delante, el anfitrión le advierte de que le resultará imposible, y en torno a ese intento de ganar la apuesta transcurre la conversación y el pequeño relato de Dahl.

Es un relato breve escrito, ágil, bastante ameno y divertido, muy adecuado para alternar entre esas lecturas que yo llamo sesudas.

Lo mejor de esta edición que yo he leído eran las ilustraciones, salvo que cometáis el mismo error que yo, comprarlo en una oferta de Amazon, siendo el kindle flash del día, con lo cual como libro ilustrado pierde muchísimo, ya que no se aprecia ni el color ni la calidad de las ilustraciones.

He tenido la suerte de echarle un vistazo en alguna librería, y sobre todo de encontrar en youtube esta presentación tan bonita que os dejo. No descarto comprar en papel esta versión ilustrada.


sábado, 27 de mayo de 2017

LA DIFERENCIA ENTRE CONFORMARSE Y ACEPTAR

No hace mucho leía un post estupendo en el blog de Cristina Camarena, Kireei, cosas bellas. Hablaba sobre que la vida no es justa, y que mejor aceptarlo cuanto antes. ¿Significa eso que hay que rendirse ante las adversidades o las injusticias? No, nada más lejos de la realidad.

La cuestión es que al leerlo me tocó mucho la fibra sensible. Como muchos ya sabéis son ya más de 4 años los que llevo inmersa en esta lucha por ser madre, o mejor llevaba, porque es una lucha que he abandonado, y eso no significa que haya tirado la toalla o que me de por vencida. Simplemente, implica que después de hacer todo lo que estaba en mi mano por conseguirlo he decidido aceptarlo, no está siendo tarea fáci, pero es lo mejor para mí y para quienes me rodean.

Aún hay gente de mi entorno, o del foro de la clínica del que formaba parte (y que abandoné hace unos meses por mi salud mental), que insisten en que no debo conformarme, que aún tengo otras opciones que intentar. Y yo  me pregunto, ¿a costa de qué?. Durante este tiempo me he dejado la salud (física y mental), y un dineral que si hubiera invertido en otras cosas ahora tendría sus frutos (no significa en absoluto que me arrepienta de ello, simplemente me sirve la experiencia para saber que no quiero repetirlo). Creo por tanto que mi actitud está muy lejos de haberme conformado, y que cualquiera que me conozca un poco sabe que no soy, precisamente, una persona conformista.

En febrero, sí, hubo cosas buenas, como cuento en favoritos, pero fue un mes horrible, porque toqué fondo, me encontré fatal, me costaba cada día levantarme de la cama para ir a trabajar, y hacer lo más mínimo me supuso un esfuerzo tremendo. En ese punto hice caso a recomendaciones de gente que me quiere y volví a ir a la psiquiatra y a la psicóloga (la misma que antes me había ayudado tanto). La cuestión es que yo fui a la primera, solamente como paso indispensable para poder asistir a psicoterapia con la segunda. No obstante me diagnosticó una depresión y me mandó unos antidepresivos, de última generación, según ella, y con los que no tendría muchos efectos secundarios. Bien, pues después de casi una semana tomándolos, la situación era insostenibe, todo el día con náuseas, mareada, y drogada,con una sensación de ir flotando por la vida y sin percibir lo que me rodeaba (lo que mi madre llama, acarajotada). Así que por mi cuenta y riesgo, decidí abandonar la medicación (no sin pasar antes por la consulta de un médico y comentarlo) y enfocarme en salir por mí misma de ese agujerso en el que andaba metida. No ha sido un camino fácil, pero lo que más me ayudó fue aceptar que la vida es injusta, y tanto que lo es. Hay incluso injusticias mucho peores que ésta mía (aunque por tocarme de cerca, a mí me parezca lo peor), y el mundo no se para y sigue adelante, así que ¿por qué iba a deterneme yo?.

Desde que me he hecho cargo de que la injusticia es parte de la vida y de que debo aceptarlo, porque si no seguiré, como Don Quijote, luchando contra molinos de viento y voy a seguir haciéndome daño, lo voy llevando mucho mejor. Tanto es así, que después de la crisis, y desde abril, estoy en lo que yo llamo un momento disfrutón, siendo consciente de todo lo que tiene de bueno mi vida, con o sin hijos. Incluso pensando, a veces, que hay algunas cosas de las que hago que no podría hacer con hijos, o sería mucho más difícil.

Estoy además llegando a ese límite de edad que me había marcado al comienzo de todo esto, y no quiero ser madre más allá de una edad que para mí (insisto, para mí) ya no es la adecuada.

Ayer comí y pasé la sobremesa con unos amigos, con mi amiga A, que en diciembre fue mamá de dos bebés maravillosos, y a los que hasta ahora he podido disfrutar muy poco porque me costaba mucho estar con ellos. Cada vez que los veía volvía a casa con mi pena y el dolor de no poder estar viviendo lo mismo. Ayer, en cambio, volví a casa con la sensación de haber pasado un rato estupendo disfrutando de dos bebés, que no son míos, pero son maravillosos, y cuyos padres son lo más parecido a una familia que tengo por aquí. Y estoy segura de que este cambio mío ante ellos viene de esta aceptación.

Soy consciente de que aún tendré momentos de bajón, alguna vez, pero la mayoría del tiempo prefiero disfrutar de todo lo bueno que tiene mi vida, que no es poco. He preferido centrarme en lo que tengo, en lugar de en lo que no, como he estado haciendo demasiado tiempo.

Gracias a los que estáis ahí por escucharme.