lunes, 7 de enero de 2019

MIS 44 COSAS DE 2018


En la news que recibo de Andrea Amoretti ella hizo una lista con sus 42 (son los años que ella cumple) de 2018, como son 44 los que me cayeron a mí el último día del pasado año, me dio por ir escribiendo esta lista, que cuando voy a empezar esta entrada aún no están completas, pero voy completando, y a ver qué sale. Me gustó la idea.

1- Nadar. Me repito, pero he disfrutado mucho de ello y he sido muy constante.

2- Empecé una terapia (psicológica) que me ha ayudado a cambiar muchas cosas, aunque no ha sido fácil.

3- He cosido prendas para mí.

4- Aprendí a tejer con circulares (Gracias a los talleres de Lucía).

5- Me he mantenido bastante activa, a pesar de una lesión de rodilla que me lo puso difícil.

6- Aprender y experimentar muchas nuevas recetas veganas.

7- Descubrir blogs como el de Lo en las Nubes , Veganizando y Piedras Blancas.

8- Poder asistir a varios talleres de cocina.

9- Viajar: conocer este verano cuatro países diferentes (o un pequeña parte de ellos).

10- Descubrir Ceuta (donde pasé unos días fabulosos).

11- Atreverme con Bella del señor, que llevaba muchos años queriendo leer.

12- Terminar de leer la saga de Harry Potter.

13- Hacer el precioso bolso de Doctora Botones.

14- Conocer la pintura de Cristobal Toral.

15- Volver a disfrutar de pasear por donde vivo.

16- El costillo aprobó las opos (aunque sin plaza, pero prontó empezará a trabajar).

17- Mis sobris pasaron por primera vez unos días solas (sin padres) en casa con nosotros.

18- También fue la primera vez que visité un parque de atracciones con el costillo.

19- Nanette llegó a nuestras vidas y nos robó el corazón.

20- He conocido el pueblo donde nació mi abuela materna.

21- Muchas lecturas sobre nutrición.

22- Ir aprendiendo a tomarme las cosas con calma.

23- Aprender a ponerme en mi sitio (y los demás que estén donde quieran estar).

24- Descubrir el Lady Grey como uno de mis tés favoritos.

25- Transformar patatas y zanahorias en un delicioso queso vegano.

26- Aprender a hablarme y a tratarme con cariño, como lo haría con el resto de personas a las que quiero.

27- Devorar las dos temporadas de The Sinner.

28- Hacer velas bonitas por primera vez y regalarlas.

29- Reencuentros con personas estupendas que cosiguen que no pares de reír.

30- Volver a usar mi perfume favorito de todos los tiempos.

31- Aceptar y saber posponer lo que no puede ser ahora.

32- Disfrutar dos días a la semana de mis desayunos con mis E.

33- Emocionarme escuchando La Bohème tras la muerte de Aznavour.

34- De paso recuerdo que pasé una noche oyendo a Chavela en bucle cuando se marchó.

35- Conocer una revista maravillosa, Flow, en su versión francesa (Gracias Conchy).

36- Apuntarme a un intercambio de libros y recibir solo uno (que la gente se te apunte, pero luego no cumpla, eso es lo peor). Eso sí, el único recibido es de una exalumna (cosas de la vida).

37-  Disfrutar de una de las series más entrañables que he visto nunca, Team Chocolat (y hacerlo en su v.o. en flamenco, con subtítulos, obviamente).

38- Volver a visitar pasados 29 años el chalet de mis tíos donde pasé algún que otro verano de mi infancia (y que la gente que lo habita te acoja estupendamente).

39- Ver a Tomasito y a Wyoming cantado "Bella Ciao" en el Intermedio.

40- Celebrar una década junto al costillo (riendo, llorando, compartiendo, superando, luchando, viajando, soñando...).

41- Que una amiga te envíe por correo el estupendo libro (el suyo) de Historia del Arte con el que estudiaste. 

42- He aprendido a descargarme de responsabilidades que no me correponden.

43- También se fue Forges, otro grande, y yo recuperé unas viñetas que utilizo en clase.

44- Aprender que la vida es un regalo.

Y hasta aquí lo que ha salido de esta cabecita.

A quienes me leéis desearos un año 2019 sereno y en calma.

Un abrazo.

sábado, 8 de diciembre de 2018

TIEMPO PARA

Vuelvo al blog y empiezo a escribir mientras suena esta canción y al mismo tiempo estoy pensando en otra (Tiempo Para de Mürfila, gracias siempre, Diana).


Tiempo, eso es lo que yo quiero, tenerlo. No sabéis la de veces que me he sentado en el estudio, he abierto el portátil con el objetivo de escribir en el blog y he acabado enviando un email a mis alumnos, redactando un tema de Bachillerato para Selectividad, o como anoche, escribiendo una entrada para el blog del insti rozando la medianoche.

Este curso, como diría mi amiga Espe, "el trabajo me quita mucho tiempo", y no es una frase hecha, sino una realidad. Tengo unos horarios rarunos, lunes y martes trabajo pocas horas en el insti y muchas en casa, porque de miércoles a viernes casi no tengo tiempo para nada y no tengo ningún hueco. En fin, un rollo que tampoco os voy a contar aquí. La cuestión es que el trimestre se me está haciendo demasiado largo, y que aunque al principio quise abarcar muchas cosas, he tenido que ir renunciando a algunas.

Como ejemplo de ello, me matriculé en la EOI de Málaga para la obtención del C1 en francés, y comencé a ir, estando encantada con las clases, la profe y los compañeros, el poco tiempo de asistencia lo he disfrutado mucho. Pero resulta que ir desde aquí a Málaga sin conducir implica una logística tremenda (también conduciendo, pero menos), dependiendo de BlaBlacar y de autobuses con una escasa regularidad, lo cual me suponía, primero vivir en la angustia de encontrar la forma para ir (a veces también con el turno de coches de mis compis que trabajan aquí y viven en Málaga), luego la forma de volver, quedarme tirada alguna que otra vez, y ocupar en ello la friolera de siete horas de mi jornada, para asisitr a una clase de hora y cuarenta minutos de duración. Así que me ha tocado posponerlo, que no renunciar, con bastante pena al principio, pero ilusionada con poder llevarlo a cabo el curso próximo, por supuesto, a ser posible, sin vivir aquí.

A la vida activa no he renunciado, y sigo yendo a natación, saliendo a caminar (o al menos yendo y viniendo al trabajo a pie) y haciendo bicicleta, porque de hecho es lo que me salva de no caer en la ansiedad. A menudo también luego tengo que ir por la tarde al centro de trabajo. En fin, que no está siendo un año fácil a nivel laboral. Me comen los papeles y la burocracia que no me dejan tiempo para lo que realmene me gusta, que es dar clases y prepararlas bien.

Nanette, la perrita que adoptamos a principo de curso, me hace también desconectar, porque quiere jugar, porque hay que sacarla a pasear, y como es más lista que yo, a veces cuando estoy sentada frente al ordenador o corrigiendo exámenes es ella quien me acaba sacando a mí, y eso me viene muy bien. Adoptar una mascota es la mejor decisión que he tomado en mucho tiempo. Eso sí, también es cierto que desde que la tenemos, solo un fin de semana (el anterior) hemos hecho una escapada, a Madrid concretamente. Otros días nos hemos escapadao a Málaga o hemos salido al campo a darle un paseo, y por supuesto sí que salimos por los alrededores. Aún es pequeña, ni siquiera ha cumplido los seis meses, y está costando dejarla sola en casa. Ahora que viene la Navidad se avecinan días complicados, en lo que a visitar a mi familia se refiere, porque en casa de mis padres "la perra no puede entrar", mi madre no quiere animales en casa (y la he de respetar) y a mis sobrinas la sola visión de un perro les produce un terror desmesurado. Ya veremos como vivimos estos días. Iba a escribir un post llamado "Mi familia y otros animales" como el divertidísimo libro de Durrell, pero no pretendo que nadie se tope con él y se me ofenda (más).Y es que a mi familia, en el sentido extenso (padres, tíos, hermana, primos) también le supone un problema que yo no coma carne. Es difícil lidiar con estas situaciones.

No quiero daros la chapa, quiero ir volviendo al blog, porque es un espacio que me gusta y porque disfruto escribiendo. Ideas tengo en el tintero, y post pendientes que prometí publicar hace mucho también. Libros, recetas, o las dos exposiciones que me inspiraron la escapada madrileña. Tengo en la cabeza la idea de escaparme de nuevo en enero, quizás en solitario, y menos precipitado, y sería genial poder coincidir con quienes no ha podido ser en esta ocasión (con quien sí, también).

Tengo la sensación de tener muchas cosas a medias, el chal que estoy tejiendo, que parezco Penélope por el tiempo que llevo, retomar la costura, tengo telas preciosas pero me falta organizarme. Lecturas que me apetecen mucho y se me acumulan (me duran los libros una eternidad). Pero me consuela y me ilusiona haber sacado hoy este ratito, y lo que queda del día, para mí. Sé que me esperan un par de semanas moviditas, pero una vez terminen tendré dos semanas de vacaciones, para escaparnos (que también está previsto), para leer, para pasear, para disfrutar y para no hacer nada de nada.

Se admiten sugerencias sobre temas que tratar en el blog (Conchy, lo de la calabaza lo tengo en mente), y sobre todo me encantaría saber cómo abordáis vosotros los períodos así, qué hacéis para desconectar.




viernes, 26 de octubre de 2018

RAMEN VEGETARIANO

He subido en varias ocasiones a mi cuenta de Instagram la foto del ramen que suelo hacer en casa, y como varias personas me han pedido la receta, y sobre todo a petición de Conchy de Pasión por la Vida, he decidido hacer esta entrada. Las ganas de volver al blog también me acompañan, pero el mucho trabajo y la falta de tiempo no me dan mucha tregua.

De la receta del ramen tengo dos versiones, y ambas me gustan mucho, aunque la primera, requiere de mayor planificación que la segunda. Ahí voy con ambas.

Ramen de ayer
Lo primero que necesiamos en un buen caldo (vegetal en mi caso), y es lo único que requiere tiempo.

Para la primera versión utilizo un caldo, fruto de la cocción de garbanzos en olla lenta, o Crock-pot. La receta es muy simple, pero requiere planificación previa, cojo una cantidad grande de garbanzos (la capacidad de mi olla es 3.5 l) los dejo un día (24 horas) en remojo, con agua, y otro día en el mismo recipiente, pero sin agua (así empiezan a germinar). Cuando están listos, los pongo en la olla junto a agua hasta arriba, un poco de sal marina, la parte verde (que la gente suele tirar) de los puerros y dos o tres zanahorias, 10 horas en alta y sale un caldo delicioso y sustancioso, y los garbanzos blanditos y muy ricos. La receta no es mía, es de Carmen, de Baelo Claudia Saludable, he tenido la suerte de hacer dos cursos con ella y estoy en varios grupos de Facebook de cocina con ella. Sé que os soprenderá tanto tiempo para cocer unos garbanzos, pero sale un caldo tan rico, y teniendo en cuenta que se hace solo, merece la pena.

La otra forma, pues ayer me entraron las prisas, y queríamos cenar ramen, así que utilicé la Thermomix para hacer un puré de calabacines, le puse cebolla (previamente pochada, de mi Batch Cooking semanal), una patata pequeña, calabacines, unos cuantos champiñones, mucha agua (toda la que cabe en la Thermo) y sal, y de ahí, además del puré, me salió un caldo de verduras muy rico.

También podéis hacer caldo de verduras en una olla tradicional aprovechando las verduras que tengáis en casa.

Otra versión, con el miso al fondo
Listo el caldo, yo lo pongo esta vez al fuego en una ollita, y le añado "tropezones", ayer le puse, tofu ahumado en daditos pequeños, cebolleta picadita en circulitos muy finos, y le añado los fideos soba que utilizo (son los que más me gustan, son de arroz, calabaza y jengibre, libres de gluten, ligeritos y con un sabor y textura muy agradable.

Los fideos o tallarines que añado, esa es la medida para dos pesonas

Lo dejo que hierva y luego bajo el fuego y lo dejo unos 7 u 8 minutos. En ese tiempo pongo agua en un cazo y cuando está en ebullición añado dos huevos que dejo hervír sólo durante 8 minutos (pongo un temporizador) para que salgan en ese punto que me gusta en el que se han cuajado pero no están duros.

Cuando retiro el caldo del fuego le añado una cucharada grande de miso, que es un condimiento que aporta aroma y sabor, hecho a base de soja fermentada, que además de ser bueno para la flora intestinal, tiene un sabor muy rico, yo uso el más oscuro, y el que aporta un sabor más intenso, pero podéis probar con otros. Diluimos esta pasta en el caldo y añadimos el huevo, y listo para comer.

Aspecto del miso
Es un plato completo y delicioso, a mí me encanta, es calentito y en las noches frías, que empiezan a llegar, sientan estupedamente.

La base es el caldo y el miso, el resto de lo que podéis añadir queda a vuestra elección, yo suelo poner algas (wakame por ejemplo), trocitos de tofu o tempeh, cebolleta, cebollino o puerro muy picadito, maíz o champiñones, es cuestión de ir probando con aquello que os guste más.

Si lo hacéis contadme.

Espero que os guste.

martes, 2 de octubre de 2018

ME GUSTA - ME DISGUSTA

Este verano, durante el periplo vacacional por centroeuropa, hicimos bastantes trayectos en tren (me encanta viajar en tren, por cierto), y en el que nos llevaba de Viena a Praga me dio por escribir esta lista, creo que entonces no pensé demasiado en si la publicaría o no, pero de repente me apeteció hacerlo. Son dos listas, simples, sin demasiadas explicaciones, la primera de cosas que me gustan, la segunda, de cosas que detesto.

ME GUSTAN: 

- Las plantas
- Los libros
- El olor de la tierra mojada (particularmente desde la ventana de mi habitación en casa de mis padres)
- Viajar en tren (ya lo dije arriba)
- Cocinar
- Los pendientes
- Llevar mochila en lugar de bolso
- El té siempre muy caliente y la limonada muy fría
- Flotar, nadar, y el agua en todas sus versiones. Me siento cómoda en este elemento.
- Recibir postales

DETESTO: 

- Las flores o plantas de plástico
- Las chanclas para caminar fuera de casa o la piscina
- Los grupos de whatsapp
- Los trámites para embarcar en los aeropuertos
- Hacer maletas
- Que hagan ruido al masticar
- La gente a quien no le gusta ni hablar ni comer (existen, conozco alguna)
- Tener que oír la música de quien lleve al lado
- Estudiar en las bibliotecas o lugares públicos
- Las prendas de ropa que adornan pero que carecen de utilidad

Y vosotros, ¿qué os gusta por encima de todo? ¿qué detestáis? Contadme.


sábado, 29 de septiembre de 2018

EMPIEZA POR LOS ZAPATOS - ANDREA AMORETTI

Cómo conocí a Andrea Amoretti es un misterio para mí, pero como ella "creo que la vida es un cúmulo de no casualidades y que las cosas inesperadas son las que más nos cambian". Solo recuerdo que un día me llamó la atención un libro amarillo, de preciosa edición, y que llevaba por título "El estilo que te hace feliz", pero no me hice con él, y cuando quise hacerlo, ese libro ya no estaba a la venta, mi gozo en un pozo. Así que empecé a seguir a Amoretti por las redes, y en cuanto descubrí que iba a publicar otro libro, "Empieza por los zapatos" no dudé ni un segundo en hacerme con él.


Este segundo libro llegó hasta mí en un momento delicado, no atravesaba mi mejor momento, me encontraba bastante deprimida, y sentía que no lograba salir del hoyo cuando ya estaba de nuevo en el fondo, esto fue con mi lesión de rodilla, mi baja laboral y los días lluviosos en los que salía de casa para rehabilitación, médicos y poco más. Y en ese momento, cuando leí el libro, pensé que estaba escrito para mí, y que el momento en que tenía que leerlo era justo ese.

Este segundo libro es muy diferente del primero, que consiste en pistas de estilo con un mensaje claro y directo y sin una narración que las vaya uniendo. Esto no lo desmerece en absoluto, lo cuento solo para aclarar en qué se diferencian uno y otro.

Empieza por los zapatos fue para mí como sentarme unas horas en el sofá de casa con un té calentito e iniciar un diálogo sincero, mujer a mujer, con Andrea. A través de este diálogo he descubierto muchas cosas que tengo en común con la autora, y otras que no, claro. Y sobre todo he aprendido de ella algunas cosas que me han hecho descubrir que en mi vida cotidiana puede haber (y hay) muchas más felicidad de la que pensaba, sobre todo si me tomo unos minutos para respirar, conectar conmigo misma y observar.

Es difícil hablar de un libro que me ha gustado tanto y no destriparlo. He de decir que a menudo he pensado que temas como la moda o el estilo eran algo banal, frívolo y superficial, pero no sólo a través de estas páginas, sino que con el paso del tiempo me he ido dando cuenta de que cómo nos vestimos, con que nos adornamos, dice mucho de nosotros y que incluso un color, un collar, un labial o unos zapatos bonitos y divertidos, además de cómodos, pueden cambiar el cómo no sintamos ese día. Incluso he descubierto esas "prendas refugio" que hacen que te sientas cómoda en la piel que habitas, que te veas mejor o incluso sentirte más segura en un momento concreto.

No recuerdo ahora mismo si Andrea menciona en su libro la palabra sororidad, pero si no lo hace (que creo que no) aunque no esté la palabra, el concepto en sí está presente a lo largo de cada una de sus páginas.

El libro nos invita a reflexionar, a establecer un diálogo con nosotras mismas, al autocuidado y autoconocimiento y a disfrutar con la experiencia de cuidarnos por dentro y por fuera, o al menos ese es el mensaje con el que yo me quedo.

Lo de empezar por los zapatos es literal y metafórico al mismo tiempo. A menudo, yo, que tengo una especial historia de "amodio" con ellos, empiezo mis looks por los pies. Ante todo necesito sentirme cómoda, pero mucho mejor si además son originales y divertidos. Por si nunca os lo he contado no me gustan los zapatos negros. (Esto viene de mi infancia, hasta los 18, antes de una intervención que me igualó ambas piernas, yo llevaba un alza de tres centímetros pegadita a la suela de mi zapato derecho, y esto implicaba que mis opciones de calzado eran muy limitadas,  y siempre tenían que ser negros y cumplir unas determinadas características, así que cuando me operé me desquité). En cualquier caso, como digo, también es una metáfora que alude a cómo el estilo debe emerger desde dentro de ti, y cuando conseguimos conectar con lo que somos (nuesta esenecia) se obra la magia.

Andrea da también de mucha importancia al diálogo con nosotros mismos, porque lo que nos decimos alimenta la imagen mental que tenemos, con lo cual hay que aprender a controlar ese diálogo y autoenviarnos mensajes de amor. Ya he dicho alguna vez que, personalmente, doy mucha importancia a las palabras, tanto a las que nos decimos como a las que decimos a los demás, incluso a las que no decimos.

Tengo el libro lleno de subrayados y de notas pegadas en post-it, pero no se trata de que parafrasee o copie las frases que aparecen en él, prefiero invitaros a descubrirlo por vosotras mismas. Solo os dejo una cita de José Tolentino Mendonça que me gustó mucho, "vivir es así de simple, solo necesitamos redescubrirlo, despojarnos de lo mucho que nos interfiere y abandonarnos a su flujo inexorable. A menudo estamos alienados de la vida, separados de ella por una muralla de discursos, de angustias de confusas esperanzas. Tenemos que perforar ese muro". 

Esta lectura no trata solo del estilo en nuestra forma de vestir, sino también en nuestro hogar, en la forma de relacionarnos con el mundo y con lo que nos rodea. También me quedo con el valor de los rituales, que no rutinas, con lo que he conseguido disfrutar de cosas que necesariamente tengo que hacer si no a diario, sí bastante a menudo.

Para mí el estilo es ser yo misma, sin sentirme disfrazada, sintiéndome cómoda, pero atreviéndome a veces a cambiar, a innovar, a introducir algo distinto que sea bonito y que me haga feliz.

Podría contaros mucho más, pero he decidido que "hasta aquí puedo leer" o más bien, escribir. Sin duda os recomiendo un paseo por la bellísima página de Andrea Amoretti, que es puro Amor (no en vano lo lleva en su apellido), donde podréis descubrir sus proyectos, sus camps, sus retiros (espero algún día poder acudir a alguno), sus podscat, así como sus redes sociales, y si os gusta lo que encontráis, os animo a haceros con el libro, merece la pena.

Cosas que tengo en común con la autora:

- También nací en el último mes del año (yo concretamente el último día).
- Soy feminista.
- Valoro la buena compañía por encima de todo.
- Me gusta empezar y acabar los días en silencio (un ritual).
- Y su lema (que descubriréis en el libro).

Al poco conseguí hacerme con éste

sábado, 22 de septiembre de 2018

OTOÑO Y EL ETERNO RETORNO

Bienvenido otoño,mi estación favorita

Regreso al blog, después de una pausa estival bastante larga, pero no acompañaban ni las ganas ni el tiempo. Antes me decía a mí misma que tenía que actualizar más a menudo, pero en este espacio mío voy por libre y sin obligaciones, a veces pienso en dejarlo, pero siempre acabo regresando. Es como un cuaderno de a bordo y a la vez una manera de estar en contacto con quienes me leéis sin esa prisa e inmediatez de las redes sociales.

El verano ha sido estupendo, lo he disfrutado mucho, no recuerdo desde cuando no disfrutaba tanto del período vacacional, ha sido como volver a ser una niña, y eso me ha hecho volver con fuerzas renovadas. Eso no significa que la vuelta esté siendo fácil, pero me lo estoy tomando con calma y lo mejor que puedo.

Llevo solo tres semanas de trabajo y parecen ya una eternidad, solo una con alumnos y dando clase, pero se hace dura por varias cuestiones, la principal de ellas el calor y la humedad que tenemos por estos lares y que dificultan enormemente nuestra labor. En las aulas masificadas (con más de 30 niños la mayoría de ellas), pasamos calor, mucha, con niños que sufren mareos, nosotros y ellos con la ropa empapada, rellenando constantemente botellitas de agua, rociando colonia de bebé en las aulas y abanico en mano, una situación tercermundista.

Pasando al lado positivo, este curso me motiva pensar que será el último por aquí, ya está decidido que el próximo lo empezaremos en otro lado. El costillo también aprobó las oposiciones de secundaria este año (nuestras vacaciones veraniegas empezaron más tarde por ese motivo, mundo-oposición) aunque sin plaza, pero se augura un próximo comienzo durante este curso.

La semana pasada comencé a ir a Málaga (al fin la city), tendré que hacerlo dos veces por semana y un viernes cada mes. No es fácil puesto que no conduzco y el transporte público en la Costa del Sol no es una opción demasiado viable, pero entre lo escaso del trasnporte público, los turnos de coche de los compañeros que van y vienen a Málaga y algún que otro BlaBlaCar parece que me ayudarán. La finalidad es obtener el C1 de francés en la EOI y el comienzo no ha podido ser mejor. (Preguntadme en diciembre y ya veremos, pero por ahora estoy contenta).

La otra novedad de este otoño lleva con nosotros desde el lunes y se llama Nanette, es una podenquita que hemos adoptado, y que aunque solo lleva seis días en casa ya nos ha robado el corazón y cambiado las rutinas, y estamos encantados. Es muy pequeñita, acaba de cumplir tres meses, y estamos en pleno proceso de que vaya aprendiendo, de momento no va mal, pero hemos necesitado de un tiempo extra y alguna noche durmiendo muy poco para adaptarnos mutuamente, pero estoy segura de que nos traerá muchas alegrías.

Como no quiero escribir un testamento (frase de mi madre cuando no se quiere extender) pero me apetecía volver por aquí dejaré para otro día u otro momento algunos temas que me rondan la cabeza y que quiero dejar en forma de post. Uno de ellos se lo debo a Bego, el del libro Empieza por los zapatos, el otro a Diana, que le prometí hablar del tádem Thermomix-Crockpot. Por cierto, el blog de Diana, Entre brochas y paletas está de celebración cumpleañera, así que os animo a pasaros por allí.

Buen otoño o buen inicio (para mí el otoño y el curso nuevo siempre han marcado los comienzos).

Nos "vemos" prontito.




miércoles, 11 de julio de 2018

FAVORITOS DE JUNIO


Ilustración de Bryony Clarkson (www.bryonyclarkson.com)
Antes de que se me junten con los de julio, aquí vengo con los favoritos del mes anterior. Así a grandes rasgos, junio no ha sido un mes genial, por el fin de curso, por las opos del costillo, por mi vuelta al trabajo. Eso sí, visto ahora se me ha hecho muy largo, no ha sido un mal mes, pero sí que ha sido eterno.

- Junio ha sido el mes de mi recuperación definitiva, y he tenido mucha actividad, paseos, bici y natación, y al fin me encontré estupendamente y lista para volver a las aulas.

- Recibí un envío de mis tés favoritos, de una tienda de Granada, fue un intercambio que hice con una amiga de Granada (tés a cambio de costuras).

- He leído tres libros estupendos, La isla del tesoro (un clásico de aventuras), El callejón de los milagros (magnífico retrato de la vida cotidianta en un barrio árabe, en este caso en El Cairo durante la II Guerra Mundial), y por último, El Talmud de Viena, un tocho de 800 páginas (que afortunadamente he leído en ebook) que no tiene desperdicio y que me ha tenido muy enganchada.

- He preparado desayunos ricos y mi bizcocho de chocolate preferido para mis alumnos.

- En la graduación de mis alumnos de bachillerato y, sobre todo, en la cena fin de curso con mis compañeros me lo pasé muy bien, sobre todo con dos de mis compis y amigos, ante la incertidumbre de si el curso que viene estaremos de nuevo juntos, decidimos aprovechar el momento y pasar una buena noche con una cena que fue magnífica en todos los sentidos.

- Y os adelanto que yo sí tomé una decisión, y ha sido la de quedarme en Estepona un curso más, entre otras cosas porque no me dieron nada en el concurso de traslados, y aunque podía haberme ido con el concursillo (es otra modalidad en la que te vas a la ciudad que quieres, en mi caso Málaga, pero no con tu plaza, simplemente sabiendo que durante un período de 6 años estarás en esa ciudad, aunque no en el mismo centro, haciendo el trámite cada año y conservando tu plaza en la localidad actual) decidí quedarme. Me lo planteo como un curso/año de transición, en el que iré a Málaga todas las semanas (por otras actividades), veremos las opciones del costillo tras las oposiciones y decidiremos con calma nuestro traslado a la capital.

Y este mes de julio empieza bastante bien, a ver qué nos depara. ¿Y para vosotros cómo ha sido el último mes del curso?