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lunes, 18 de febrero de 2019

EL TÉ DE LOS LUNES VII

El título de esta entrada iba a ser algo así como la vida, la muerte y la aceptación, incluso le iba añadir las redes.

Quizás esto no sea más que un divagar o un monólogo conmigo misma.

Hoy es lunes, de vuelta de un finde corto, pero intenso y estupendo, en familia. Me quedan cuatro días para estar de vacaciones, y ayer, de vuelta, estuve callada y reflexiva, y hoy fui a terapia y volví a sacar alguno de estos temas. Sí, voy a terapia, con una psicóloga, de las buenas, en breve hará un año, y voy casi cada semana. Y alguien puede pensar que me está tomando el pelo o como dice algún psicólogo amigo que parece que cronifican alguna enfermedad. Pero yo sé bien que no es así y que tengo en esta cabecita muchos asuntos por resolver, algunos ya resueltos y otros que van por buen camino. Me está costando un pico, sí, pero hay quien va a la peluquería o hacerse las uñas, que está muy bien, pero para mí es una inversión en salud mental. Cuando llevas más de cuarenta años con el mismo discurso y comportamientos repetidos el proceso para cambiarlos también es largo, y a veces, muchas veces, también difícil y doloroso, pero estoy muy contenta con lo conseguido, y por primera vez empiezo a ver el vaso más lleno que vacío.

Un tema recurrente es mi dificultad para aceptar, soy bastante peleona, y hasta hace poco, aunque quizás suene un poco soberbio decirlo, pocas de las cosas que he querido se me han resistido, con esfuerzo, con tesón, he ido consiguiendo mis propósitos, pero ya sabéis aquellos que me leéis, que hay uno en especial que se me ha resistido. Y tengo un serio problema a la hora de aceptar lo irremediable, aunque a veces el único "remedio" que se me ocurra sea seguir golpeándome contra un muro, y hacerme daño y hacérselo a quienes me rodean.

Respecto a este tema, que es de la maternidad, para quien venga nuevo por aquí, siempre he tenido claro (o casi siempre, porque ha habido momentos de dudas) que había líneas que no pensaba cruzar, entre ellos están la ovodonación  y los vientres de alquiler. Y ojo, que esto no es una crítica a quien utilice algunos de estos medios para llegar a su fin, es simplemente que yo, aquí y ahora, no me los planteo, porque me generan un serio dilema ético. Sé lo que se sufre, por experiencia propia, en un tratamieto, y no quiero que otra mujer lo sufra por mí a cambio de 1000 €, y menos aún me planteo alquilar el cuerpo de alguien para que durante 9 meses geste un hijo para mí. Son mis principios, es mi moral y no tienen que coincidir con los tuyos. Toda esta parrafada viene porque aún hay mucha gente que me dice que no me he hecho las sufientes fivs (la frase suele ser "una es muy poco", pero olvidan que yo he tenido 3 embarazos malogrados), también oígo a veces que por qué me rindo, que aún me quedan "cosas" (sí, usan esta palabra) por intentar. En estos días he escuchado dos podcast de Cristina Mitre que me han hecho mucho bien al respecto, y he aprendido el concepto de "rendición activa" que consiste básicamente en plantarte y decirte "hasta aquí hemos llegado", porque por poder, podría seguir mucho tiempo dándome cabezazos, pero hasta ahora por ese método creo que no se puede tener un bebé. Y luego está también saber que "cada uno de nosotros somos expertos en nostros mismos", por tanto lo que a ti te hace bien, no necesariamente es bueno para mí.

Estaréis pensando que qué tiene que ver todo esto que estoy contando con la vida, la muerte y la aceptación. Igual nada, pero para mí sí que hay una ligazón, un nexo. Y es que la vida es casi un milagro, es un ciclo de la naturaleza que además va irremediablemente ligado a la muerte, la una no existe sin la otra. Y yo, que he sido muy consciente de mi miedo a la muerte, a la mía y a la de quienes me rodean, que me ha costado siempre un mundo aceptar la muerte de amigos, familiares y seres queridos, no me había dado cuenta hasta ahora de que he querido por otra parte controlar siempre todo (siempre y todo, qué palabras, por cierto), y eso es un imposible, por más que lo intente no está en mi mano. Durante un largo período de tiempo no he sido capaz de dejar que las cosas fluyeran, que fuesen como debían, que cada cosa llegara cuando debía, ilusa de mí, pensando que todo es controlable, cuando no es así. Una amiga que ya no está me decía que "la vida te cambia en un segundo" y es cierto, aunque nos pese y nos duela.

Mi miedo y mi falta de aceptación para con la parca, viene de lejos, de mis 14 años, cuando en un periodo de año y medio, con una diferencia casi exacta entre todas las pérdidas, fallecieron por este orden, un primo de mi padre con treintaytrés años, y un tío a quien adoraba, ambos en accidente de coche (sí, también tengo miedo a conducir) y mi abuelo de una enfermedad fulminante. De ninguno me pude despedir, aunque dos de ellos sí lo hicieron de mí.

Luego han venido otras muertes incluso más difíciles de entender, un amigo de la infancia en accidente laboral, mi amiga Luisa, con un año menos de la edad que yo tengo ahora, mi prima, pocos años menor que yo, y el curso pasado todo esto se reavivó con la muerte por suicidio de un exalumno con apenas veinte años.

Voy a parar aquí, porque no quiero poner mal cuerpo a nadie, pero desde el inicio del año también ha habido algunas historias similares en mi entorno de amigos, que han perdido a sus padres casi en un suspiro. Tan real eso de que "la vida te cambia en un segundo", y yo no sé si tengo un exceso de empatía o qué pero lo sufro y lo paso mal, y entonces me sigo dando cuenta de que no estoy preparada para aceptar algo así, lo que a mí me parece inaceptable, y me cabreo y me enfando, contra algo que es también inevitable. También es cierto que en nuestro mundo, en nuestro entorno, y más aún en el mío, la muerte es un tabú, de ella se habla poco o nada, y no la vemos como una parte (la última) del ciclo natural de la vida.

Yo digo a veces "me gustaría tener fe" porque tengo la sensación de que quienes son creyentes aceptan mucho mejor el duelo, pero yo no lo soy, y no me voy a convertir de la noche a la mañana. Quizás no sea tanto una cuestión de creer o no, sino de aceptar o no.

¿Y por qué dije al principio estas líneas lo de incluir las redes? Porque las redes (mi favorita es Instagram) nos muestran la mayor parte de las veces imágenes idílicas de vidas estupendas, pero también otras, y cada vez más, me ofrecen una imagen de solidaridad entre gente unida por una comunidad virtual. Las redes suponen en cierto modo, la unión con gente con tus mismos intereses. En la vida real uno no puede (normalmente) elegir con quien trabaja, quién será su vecino del quinto o con quién coincidirá en la cafetería a la hora del desayuno. Pero en este mundo de las redes al final acabas haciendo amigos con personas a quien le gusta lo que a ti, porque buscas cuentas sobre ello. Y a menudo esos lazos traspasan las redes y acabas haciendo amistad y cogiendo cariño a mucha de la gente que está al otro lado de la pantalla. Y aunque a quienes tenemos la suerte de estar acompañados (por familia, pareja, amigos...) nos pueda parecer extraño hay gente que está muy sola, o que se siente así en determinados momentos, y quizás en esas ventanitas que son nuestros teléfonos, nuestras tablets o las pantallas de nuestros ordenadores pueden encontrar un consuelo. Y por eso, aunque a veces me lo he planteado, no voy a dejar las redes sociales, simplemente trato de gestionarlas cada vez mejor.

En contra de lo que pueda parecer hoy he tenido un lunes bueno, pero me ha dado por pensar en todo esto.

Si habéis llegado hasta aquí, solo espero no haberos aburrido mucho.

Feliz semana.

Imagen de Internet






martes, 29 de mayo de 2018

EL TÉ DE LOS LUNES VI

Ya sé que hoy es martes, me apetecía retomar esta sección que también podría llamarse mis divagaciones.

Como habéis notado en las últimas entradas, mi ánimo va subiendo, y esta vez en lugar de de bajón, me encuentro de subidón. Siendo y cauta y sin pasarme (o intentándolo), porque me conozco, yo tengo mucha energía y soy de moverme, pero sé que no debo pasarme. La cuestión es que estos días, a mi rutina semanal de natación ya he podido sumar salir a caminar a un ritmillo con el que estoy bastante contenta y estoy haciendo bicleta estática en casa, además de estiramientos y sufriendo los "meneos" que me dan en el fisio, como decía una compi el otro día me voy a incorporar para el fin de curso, y ahora que todos están echos polvos (como yo cualquier año a estas alturas del curso) yo voy  llegar nueva y con energía.

Ayer terminé un libro que me ha impactado mucho, estaba en mi lista desde hace mil, y en el kindle desde hace otro tanto, en la lista en la que lo tenía ponía a su lado y entre paréntesis, triste. Y sí, sí que lo es. Se trata del libro de Édouard Louis, Para acabar con Eddy Bellegueule, novela autobiográfica que narra como Eddy vive junto a su familia en un lugar de Picardía (al norte de Francia) donde sufre el acoso de su entorno (familiar, escolar, vecinal...) por ser diferente a los demás, y nos cuenta como intenta destruirse a sí mismo, ocultar su esencia para intentar parecerse a los demás y no sufrir sus burlas y su violencia. Es una historia bastante cruel, pero me parece necesaria, porque la homofobia sigue presente en nuestra sociedad, más aún en entornos poco favorecidos social, económicama y culturalmente, como en el que se mueve el protagonista. Creo en la necesidad de contar esos hechos, porque como he leído en alguna entrevista al propio autor, "uno de los mecanismos de la violencia es hacerla invisible".


En el paseo de ayer, por la Senda Litoral  (proyecto posibilitará el tránsito desde Manilva a Nerja a través de toda la costa, cubriendo unos 180 kilómetros) me dio por rescatar o resucitar a mi iPod, y antes de salir vine al ordenador para ponerle música nueva, pero en el útlimo momento decidí que no, sólo incorporé un disco nuevo de los Antílopez, y al salir de casa le activé el contador de pasos y kilómetros de Nike y puse la música en modo aleatorio, para dejarme sorprender, y así fue. Sonaron canciones que me alegraron mucho mucho el paseo, la primera fue Habana, de Miguel Bosé y Alejandro Fernández, que ni siquiera sabía que estaba ahí, era la primera vez que la escuché, canciones de Mika, el Dancing Queen de Abba, de la b.s.o de Mamma Mía, canciones de La bola de Cristal, No me llames Dolores, llámame Lola, de Pastora (un grupo del que fui muy fan), y cuando estaba terminado el paseo, que había quedado con el costillo para hacer la compra semanal sonó como colofón el Concierto de Aranjuez, que es una melodía que tiene un significado muy especial para mí.

De todo esto, mi deducción de ayer es bastante simple, pero a veces lo simple se nos olvida, y es que "qué bien estamos cuando estamos bien", ¿a qué me refiero con esto?, pues que cuando uno está bien ve con otros ojos todo, y cuando estamos mal lo vemos todo mal, nos molestan muchas cosas, incluso de los demás y de nosotros mismos.

El paseo de ayer fue una forma de meditación, tuve alguna buena idea, se me aclararon muchos asuntos, y a otros sigo dándole vueltas. De aquí a finales de curso tengo que tomar una decisión imporante que me afectará no solo a mí, y me está costando, pero aún queda un mes para que deba tomarla, y supongo que entonces me habré aclarado, y si no lo he hecho, tocará decidir igualmente.

Sigo con la idea en la cabeza de escribir las entradas que os comentaba el otro día, pero me ronda mucho más la cabeza una entrada breve (con la brevedad que me caracteriza, ja ja ja) sobre inventos que me solucionan la vida.


Os dejo dos de las canciones que sonaron ayer, esperando que tengáis una semana estupenda.

Podríamos decir que este post está patrocinado por mi amigo Oskar, que es el culpable de que tenga toda esta música en el iPod. Gracias.(Ya sabes mi relación de amodio con Apple).

lunes, 16 de abril de 2018

EL TÉ DE LOS LUNES V

Un poco tarde para tomar un té sin que nos quite el sueño, pero aquí estoy. Ayer divagaba sobre aquello que iba a escribir hoy, pero eso fue ayer, y hoy, que he pasado el día cosiendo (un proyecto que tenía muy abadonado, por cierto) y eso me ha servido de yoga mental, pues me apetece más haceros algunas recomendaciones sobre cosas que he visto y/o leído en la última semana.

Una peli, mejor dos. 


Esta primera, Tenemos que hablar , fue une elección totalmente casual en Netflix, había tenido un mal día, no quería irme a la cama de mal humor y nos pusimos a verla, es una comedia y no tiene mucha miga (o sí, por el tema de la crisis y cómo se plantea), Michelle Jenner (otra vez) y Hugo Silva, que junto con Ernesto Sevilla (de Muchachada Nui) y una Verónica Forqué que para mí siempre es un acierto, hacen que no paremos de reír durante la hora y media que dura la película. Es una comedia de enredo muy divertida en la que el ritmo no decae en ningún momento.


 Totalmente distinta, La teoría del todo, que vi ayer en v.o.s. nos cuenta la vida del recientemente fallecido Stephen Hawking, basada en una novela escrita por Jane, su primera mujer. A mí me gustó mucho, quizás se eche de menos un poco más de ciencia, pero para eso están sus libros y hay documentales. Me gustaron la historia, los actores (recordemos el papel de Eddie Redmaine en La chica danesa), la fotografía, los escenarios, el vestuario, la música. Si en la anterior me reí, con esta estuve pañuelito de papel en mano durante mucho tiempo.

 Un documental 


 Está disponbile en Netflix y está muy bien. Me gustan las distintas perspectivas desde las que aborda el minimalismo. Mi profe de yoga lo envío al grupo de WhatsApp y lo vi este fin de semana. Invita a la reflexión. En mi caso, por ejemplo, me evalúo y me doy cuenta de en qué cosas voy por el buen camino y en cuáles no, aunque eso es algo muy personal, y por ejemplo, en esta evaluación tengo en cuenta mis criterios y mis principios.
En esta línea, sé que en mi casa hay muchos libros, míos y del costillo, y aunque leo mucho en el Kindle, también tengo muchísimos libros en papel, de muchos de los cuales sé que no me voy a deshacer. Pero sí es cierto que ahora compro y vendo mucho libro de segunda mano, intercambio, y aunque tenga muchos, trato de mantener aquellos que sé que voy a releer, consultar, o que son muy bonitos (libros ilustrados) y/o tienen un valor sentimental.
En casa se recicla todo y se lleva a su correspondiente contenedor, pero de un tiempo a esta parte estoy además tratando de reducir residuos, que es igual de importante, e intentando reducir al mínimo posible el uso de plásticos.
Sobre la ropa, creo que no soy una pesona muy gastosa en eso, y aún así, a mí me parece que tengo mucha, he vuelto a poner orden en mi armario, ahora todo está más claro, eso me permite ver tanto las carencias como las repeticiones, saber qué necesito y ponerme siempre ropa que me gusta, entre otras cosas porque es la única que he dejado en el armario. No me gusta comprar en tiendas de las que conozco de antemano que sus productos no están hechos de forma muy ética, pero esto realmente se hace muy complicado. Por ejemplo, no hace mucho compré (picada por un blog) un pantalón en una de esas páginas donde la ropa viene de China, y luego me sentí mal. Pero es cierto que China es el almacén del mundo a estas alturas, y sea por esa página o vaya a Zara o al Corte Inglés, al final casi toda la ropa viene del mismo sitio. Durante bastante tiempo sólo he comprado ropa hecha en España, y ahora me entero de que la hermana de una amiga trabaja como costurera aquí en España, sus jornadas son interminables y su salario y condiciones laborales una mierda (sí, lo diré así, con todas las letras) y la ropa que confecciona lleva la etiqueta de "Hecha en España", pero no es garantía de nada. Tambíen he visto en redes gente que se dedica a esto de vender moda sostenible, luciendo prendas de tiendas donde la moda es de todo menos sostenible, no es una crítica (o sí)  es simplemente que es muy difícil salir del sistema, aunque yo trato de hacer lo que buenanmente puedo.
Todo esto iba a que estoy lejos de ser minimalista, pero según lo que cada uno entienda por minimalista, tengo muchos bolsos y muchos zapatos, aquí sí me planteo reducir, y en el resto y poco a poco iremos viendo.
Para mí lo más imporante es disfrutar más del tiempo de ocio e invertir en viajes y experiencias que en bienes materiales que se acumulan en casa en forma de trastros y sembrando el caos.

Un libro 

No es de los que suelo recomendar, pero el libro de Andrea Amoretti me ha llegado bastante, yo que lo leía un poco esceptica, lo reconozco, quizás porque iba más buscando un libro que hablase de ropa, de ordenar armarios, de conjuntar prendas, de qué básicos tener en el armario, y el libro de Amoretti, aunque sin duda va sobre el estilo, va mucho más allá de ello y está lleno de reflexiones, muchas de las cuales yo, como mujer, necesitaba oír en este momento. Con esto quiero decir que a lo mejor no tiene por qué gustarte a ti, pero también es una invitación porque quizás te pase como a mí y descubras un libro que además de bien escrito reflexiona mucho sobre la felicidad sin llegar a ser un libro de autoayuda. Creo que no he aclarado mucho, pero está lleno de citas interesantes, de pistas de estilo y de psicología femenina.


Esta semanita he tenido algún que otro bajón, pero estos son los modos en los que lo he solucionado:

 - Metiédome en la cocina y disfrutando de hacerme un bizcocho rico. 
-  Volviendo a los libros de Harry Potter.
- Tomando una rica infusión.
- Invitando a una amiga a desayundar o a merendar.
- Escuchando música. 
- Viendo cualquier chorrada que me haga reír. 

De un tiempo a esta parte esos son mis antídotos para no entrar en bucle en la tristeza, y vosotros, ¿Cuáles son vuestros antítodos? ¿Qué hacéis cuando tenéis un día de bajón? Ojo, que a veces, también hay que permitirse estar mal y llorar, pero tampoco podemos coger cariño al hoyo. 

Feliz semana. 

lunes, 9 de abril de 2018

EL TÉ DE LOS LUNES IV

Pasan rápidas las semanas, y parece que la primavera va llegando, aunque a trompicones, a mí me ha traído una alergia de órdago y  la estamos llevando como podemos.

¿Qué os cuento esta semana?

Desde el pasado miércoles soy una infiltrada, vamos, que me inyectaron por fin el hialurónico en la rodilla con el fin de que ésta vaya articulándose como siempre, y que no siga pareciendo un click de playmobil, y en ello estamos. El miércoles por la mañana me pareció estar en la gloria y sentía mi pierna tan liviana, pero sólo eran los efectos de un valium para destensar la musculatura y anestesia en la rodilla, por la tarde el dolor fue brutal, pero desde entonces todo ha ido mejor. Se supone que en una semana empezaré a notar los efectos, no sé si será o no placebo, pero yo me voy sintiendo mejor. Ayer abandoné el reposo recomendado y salí a caminar sin muletas, pero aún es pronto para valorar. Si da los resultados esperados haré un post sobre ello, porque la poca información que busqué por la red dio unos resultados tan catastrofistas que me encantaría poder escribir en positivo sobre ello.


Esta semana estoy haciendo un esfuerzo por estar y encontarme bien, porque tanto encierro y tan poca movilidad (menos mal que están la piscina y la bici estática, junto a algunos ejercicios de rehabilitación), y el hecho de pasar los días a veces en pijama, otras en chándal y con estos malos pelos va haciendo un poco de mella en mí. Pero ayer salimos con el sol, justo después de comer, paseamos por un parque (que recién descubrimos en Marbella) y paseamos por la playa (por el paseo), además de disfrutar de una rica merienda fuera.


Después de cenar vimos en La 2 una peli española de Eduardo Noriega (que para mí ya es un plus) y Michelle Jenner que me gustó, me pareció bastante original y nos diviritió a ambos, Nuestros amantes es el nombre, y si conocéis Zaragoza (yo no) podréis disfrutarla porque toda ella es un recorrido por esta ciudad.

En estos dos últimos días he leído Billie, de Anna Gavalda, que es un libro que en cierta medida me recuerda a Eleanor & Park, aunque sin duda esté último me gustó más cuando lo leí en su día, es más me está apeteciendo volver a leerlo. Dicen de Billie que es una fábula o un cuento de hadas para adultos, personalmente yo la veo más para adolescentes, no significa que no me haya gustado, pero me han entusiasmado más otras obras de Anna Gavalda, igual tiene que ver con que casi todas me las he leído en su versión original, pero Billie no lo encontré. En cualquier caso es un libro que se lee en unas horitas y que deja buen sabor de boca.


Y en la cocina esta semana, además de tortitas para algún desayuno, he vuelto a hacer ramen, que cada vez me sale mejor, hamburguesas de lentejas germinadas y falafel con garbanzos, también germinados, y remolacha. Todo muy rico.

Hoy he recibido en casa el libro de Andrea Amoretti Empieza por los zapatos, sólo he leído las primeras páginas, es un libro sobre estilo, y no me imaginaba comprando algo así, dicho sea de paso, porque mi estilo es bastante personal y voy siempre a lo cómodo y práctico, intentando aportar algo de originalidad. Aunque reconozco que me puede un poco el lado perezoso y la comodidad. Y como no me veo bien en estos días, quizás porque tan poco me siento del todo, pues me dio por ahí, me gusta como Amoretti plantea esto del estilo en sus RRSS, donde la sigo.

También  el Blog de Anita me sirve de inspiración, con sus looks siempre alegres y en los que prima la comodidad. Y es que yo esto de la moda, el maquillaje, el estilo y demás siempre lo he tachado un poco de superficial, o a ver si me explico, me han interesado más otros temas y esto es algo que dejaba de lado. Pero también es muy cierto que ayudarnos a vernos bien por fuera nos ayuda también a estar bien por dentro. Y en esas estamos.

Trato también de mirar este páramo en el que habito con otros ojos, a ver si lo convierto en vergel, como me dijo Conchy, pero la llegada del verano, el calor, la playa y los turistas en tropel no mejoran el panorama, así que aquí sigo pendiente de los destinos defintivos que saldrán allá por mayo, y a ver si soy la agradaciada con un trasado a la ciudad, de la que tantas ganas tengo.

Y voy a empezar lectura, iba a pediros recomendaciones, que se aceptan, a pesar de que tengo bastantes en la recámara, pero creo que nada mejor para cambiarme el humor y pasármelo bien leyendo que el último de Harry Potter, el de las Reliquias de la muerte, aunque me supondrá leer el último, y entonces me quedaran las relecturas y las pelis, que tampoco está mal.

Hasta la próxima.

martes, 20 de marzo de 2018

EL TÉ DE LOS LUNES III, EN MARTES OTRA VEZ

Y aquí vengo de nuevo, no sé muy bien ni cómo ni por qué.

En mi casa huele a ghee, que se está cocinando en la olla lenta, es una delicia de olor. Entra sol por la terraza, aunque hace bastante frío, y aquí me he montado una oficina-taller en el salón. A mi lado, dejo la lectura que tengo entre manos, Bella del Señor, de Albert Cohen y unas agendas donde anoto tareas de esas que me da pereza empezar, pero que están pendientes.

El ghee recién hecho (no me resistí a actualizar)

Quiero hablaros de otro libro, que ya leí, y del que tengo pendiente una reseña, porque sí, porque me apetece mucho, ya que es un libro que más que gustarme, me ha parecido muy especial y me ha provocado muchas sensaciones o sentimientos, se trata de Del color de la leche, de Nell Leyshon, que pude leerme gracias a mi amiga Esperanza, quien ha escrito una reseña estupenda que encontraréis aquí. 

En estos días ando muy reflexiva y dándole vueltas a muchas cosas, quizás también un poco mohína. Recientemente he conocido el resultado del concurso general de traslados, y no me han dado nada, así que toca, primero esperar a la adjudicación definitiva en mayo, donde si se mueve algo la cosa, igual podría rascar algo, aunque no veo muchas posibilidades. Segundo, podría pedir el concursillo, lo que veo "pan pa hoy y hambre pa mañana", sería para marcharme el próximo curso y durante unos años, pero mi plaza seguiría aquí y nadie me garantiza que vaya a permanecer en el mismo centro más de un año, no lo acabo de ver (aunque va por momentos) y por último, seguir un año más aquí, donde vivo, en adelante el páramo, como me ha dado en llamarle ahora. Creo que esa será la opcíón más segura y más sensata, aunque no la que más me gusta, por otra parte el curso que viene me corresponderían ciertas mejoras (en cuestión laboral y de reducción horaria si me quedo). En fin, que estoy hecha un lío, por este y por otros asuntos, no sé bien lo que quiero. Y lo peor es que la plaza de mis ojos (mi favorita) la ha conseguido un compi de mi centro a muy poca distancia (en puntos y en la lista) de mí, tendría mucho que decir sobre esto, pero lo cierto es que está por encima de mí en puntos y eso no hay quien lo cambie, así que como no depende de mí, mejor lo acepto y listo.  

Ahora ando con la intención de empezar a tejer, material no me va a faltar porque después de ser bombardeada con la publi de Kit&Knit a través de las RRSS decidí suscribirme al de tricot y al de crochet. La experiencia no ha sido muy satisfactoria, y acabo de cancelar mi suscripción a ambos talleres hace un momento, pero en cambio sí que tengo tutoriales, vídeos, fichas, lanas y suficiente material para ir empezando, a ver si me resulta tan terapéutico como dicen y consigo relajarme un poco. 


El otro día le comentaba a una persona que me gustaría sentirme en la vida como me siento en la piscina, llego me cambio, me meto en el agua y sólo me dejo llevar, hago caso a mi monitora con las series o estilos que me va marcando y sigo nadando (como Nemo), y no me adelanto, mientras hago unos largos no me pregunto que vendrá después, sino que disfruto y trato de hacer lo mejor posible lo que estoy haciendo, en definitiva, fluyo. 

Por último, os voy a dejar una recetilla de un paté que he descubierto recientemente y que me gusta mucho: PATÉ DE ACEITUNAS CON ALMENDRAS.

- Ponemos en remojo, al menos durante 6 horas entre 60 y 100 gramos de almendra. (Yo empecé por 60, pero cada vez le pongo más porque me encantan).
- Tras el remojo lo ponemos en la Thermomix o batidora junto a 100 gramos de aceitunas verdes sin hueso. 
- Un trocito pequeño de un diente de ajo.
- Un chorrito de zumo de limón.
- Otro chorrito de aceite de oliva.
- Especias al gusto, en mi caso pimienta, cebollino,orégano, albahaca, eneldo o incluso estragón, una mezcla de ambas o la que más os guste. A mi última tanda yo le puse pimienta, albahaca seca y luego por encima o adorné con cebollino fresco. 

Lo batimos, si es en la Thermo basta con un minuto velocidad progresiva 5-10, y si es con la batidora hasta conseguir la textura adecuada, a mí me gusta que se noten los grumitos.

Fácil, sencillo y muy resultón para untar en rebanaditas de pan en un picoteo o para ponerlo en las tostadas por la mañana. 



Si os gustan las aceitunas, probadlo, porque está muy rico, y condimentadlo a vuestro gusto.

Feliz semana.

martes, 6 de marzo de 2018

EL TÉ DE LOS LUNES II, EN MARTES

"El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo."

Una vez, alguien que fue mi amiga (o quizás no) me dijo "que lo que no se nombra no existe, tal como se dice de los primeros tiempos de Macondo", y lo cierto es que durante mucho tiempo, yo misma he usado esa frase, que ahora que la pienso, en absoluto tiene que ver con esa idea que tan bien expresó García Márquez en su novela. Y me doy cuenta de lo equivocadas que estábamos, porque lo que no se nombra no solo existe, y sigue estando ahí, sino que muchas veces, a fuerza de intentar negarlo u ocultarlo se va haciendo más grande, lo vamos alimentando, pero no ponemos solución o no ubicamos aquello que sea que sí existe y está.

Ejemplo, negar que tienes un problema no es igual a solucionarlo.

Me viene a la cabeza la amistad, a raíz de una conversación que mantuve ayer en la distancia con una amiga. Y es que hay gente que desparece de nuestras vidas, a veces por un malentendido o una tontería, y otras veces lo hacen a la francesa, quedándonos con la incertidumbre de qué fue y por qué pasó. A veces son alejamientos progresivos, y otras veces "se corta por lo sano" como se suele decir, y de un tirón.

Hay dos personas que salieron de mi vida de este modo, nunca he sabido por qué ya no están en ella, y es muy cierto que cuando pasa el tiempo te lo preguntas, te planteas si hacer algo, qué puedes hacer, pero parece que ya no tuviera sentido.

Una de ellas me alejó hace algo más de 9 años, hubo una separación física, primero ella se marchó temporalmente fuera del país, y luego yo me marché (definitivamente) del lugar donde ambas vivíamos. No necesariamente esta separación física debió ocasionar un alejamiento, pero el caso es que pasado el tiempo lo fue. No sé qué pudo ocurrir, de hecho tuve varios intentos de contacto con ella, pero nunca hubo respuesta alguna. Y es alguien a quien hecho de menos, porque raras veces he congeniado tanto con una persona y lo he pasado tan bien. Es alguien que me ayudó bastante,en muchos sentidos, de quien aprendí, con quien superé complejos, por todo ello, a día de hoy, le sigo dando las gracias. Quizás es que hay amistades o relaciones que tienen su momento y después se esfuman, no lo sé.

De la otra persona no hace tanto, y fue una relación de amistad mucho más larga que la anterior, despareció de mi vida en uno de mis peores momentos, me dolió mucho cuando lo supe, porque aquí si hubo, digamos que un mensaje (aunque no directo a mí), me costó asimilarlo, pero ahora que lo pienso, aunque fue más larga no fue tan intensa, y también pienso que en este caso no hay intento por mi parte que merezca la pena, porque esta persona y yo, quizás  nunca fuimos amigas. Es confuso, lo sé.

Sé que hay amistades que van y vienen, otras que perduran, pero lo que sí tengo claro y meridiano  (como dice la canción de Grupo de Expertos Solynieve) es que a mí me gusta la gente sencilla y clara, sin subterfugios, quienes no dan rodeos para decir lo que sienten o te tienen que decir, pese a que me vaya a gustar o no lo que voy a oír. Eso es , desde mi punto de vista, lo que enriquece las relaciones. Se pueden tener puntos de vista diferentes, no estar de acuerdo en muchas cosas, sentirse dolido por algo, pero el diálogo es importantísimo,  y desde el respeto, siempre, todo y de todo se puede hablar.

Últimamente pienso mucho en la idea de que todo el mundo hace las cosas lo mejor que puede y sabe, y por eso trato de no ser intransigente. También hay gente que es muy radical, y cuando ( y mientras) algo le gusta ,le apasiona, y si algo le deja de gustar pasa a detestarlo. Incluso a veces yo he podido pecar de ser algo radical, pero nunca hasta ese punto, o al menos, no con las personas.

Ayer, alguien me decía que tengo que apartar de mi vida a la gente que no me aporta o que me resta, o a quienes viven en la eterna queja o se hacen los tristeresantes. En torno a esa gente hay que levantar un muro, o meterlos en una cajita. Yo soy muy visual y lo veo claramente en mi cabeza. Pero por si no fuera así, este vídeo que encontré ayer en internet lo expresa bastante bien. Esto es lo que habría que hacer con la gente ingrata o que nos resta.



¿Y vosotros, habéis tenido experiencias de este tipo alguna vez?

lunes, 26 de febrero de 2018

EL TÉ DE LOS LUNES I

Feliz semana a todos, por esos lares es Semana Blanca, o lo que es lo mismo, vacaciones escolares en toda la provincia, y será el primer año de los siete que llevo en Estepona que nos quedemos por aquí.

Como me gustó este desayuno-merienda virtual con vosotros, vuelvo a contaros algunas cosillas.

En qué ocupo estos días, pues sobre todo en lecturas, muchas y buenas, y en esta semana he disfrutado de tres lecturas maravillosas, es la primera vez que leo a Javier Cercas, empecé por Soldados de Salamina (regalo de mi amiga Merche) y he continuado con El monarca de las sombras (préstamos de mi amiga Eva), y ambas lecturas, sobre nuestra guerra civil, me han removido muchas cosas. Y justo ayer, cambié de tercio y volví a Alejandro Palomas, leyendo Un hijo, una lectura tierna donde las hayas y llena de sensibilidad, para mi gusto, no está a la altura de Una madre, y a veces es bastante previsible, me recuerda en exceso a otra lectura que leí hace mucho, El curioso incidente del perro a media noche, pero aún con todos estos contras, la ternura y emotividad de la historia, y la narrativa del autor lo compensan con creces, muy recomendable, además se lee en poco tiempo.

La tele en esta casa se ve poco, o más bien el Netflix, aunque eso sí, me pego maratones de RuPaul's Drag Race, aunque ya voy por la séptima temporada y dosifico, porque qué haré cuándo se termine. Se admiten recomendaciones. También seguí esta semana con un episodio de Black Mirror, esto también los dosifico pero por motivos totalmente distintos, cada vez que el costillo y yo vemos un capítulo nos resulta tan sumamente desconcertante y pertubador que tardamos la tira en volver a tener ganas de otro (esta semana le tocó el turno a Oso Blanco, de la temporada 2), y anoche vimos una película maravillosa, por recomendación de mi vecina que pasó a hacerme una visita, Figuras Ocultas, si no la habéis visto ya estáis tardando, si dejamos atrás que es cine americano (y hay mucha americanda, of course) la película me pareció maravillosa, narra las dificultades de tres mujeres afroamericanas en la década de los 60 y en plena guerra de las galaxias con los rusos, trabajan para la Nasa y están sobradamente preparadas, pero cuentan con dos grandes dificultades, ser negras y ser mujeres. Está basada en una historia real y a mí me ha gustado mucho conocer esta historia, sobre la que ya ando indagando un poco más. Todo esto lo estoy viendo en inglés subtitulado, a ver si así mi oído y yo nos vamos haciendo al idioma.


Y dos experimentos culinarios de esta semana: hice Ghee en la olla lenta y yogures con leche fresca y yogurt griego en una yogurtera de los 80. Como dice el costillo, resulta que el viernes cogí un taxi y resultó ser un Delorean, así que el sábado aparecí en los 80 haciendo yogures en una Moulinex de la época, que econtré por Wallapop y quien la tenía a la venta era mi vecino, en fin, que al final hemos hecho un trueque y ambos estamos contentos, jaja.

Ojalá os llegase el olor (Ghee)
Para quien no sepa qué es el ghee se le llama también mantequilla clarificada, y oro líquido en la medicina ayurvédica, se somete a la mantequilla (de la buena y sin sal) a un proceso de cocido o calentamiento y obtenemos según el tiempo mantequilla clarifiada o ghee (que no son exactamente lo imsmo). Yo básicamente lo hice porque me gusta la mantequilla pero mi intolerancia a la lactosa hace que me siente fatal, y mediante este proceso por el que se convierte en ghee pierde la lactosa y además adquiere un sabor delicioso, ligeramente ahumado y que recuerda el toffe. En la cocina india se utiliza para saltear verduras (mi vecina a quien le regalé un tarro dice que le da un sabor estupendo a las espinacas), yo para este uso prefiero aceite de oliva, pero está de vicio para hacer palomitas de maíz o simplemente untado en una rebanada de buen pan. Mi primer tarrito lo compré en un herbolario, me gustó y decidí probar a hacerlo en mi olla lenta, y el resultado ha sido mucho mejor que el comprado.

En cuanto a los yogures, yo ya los hacía con leche y yogurt de soja también en la olla lenta, pero en la yogurtera es más fácil y el resultado mola más, sobre todo porque quedan en sus tarritos individuales. Lo que no sé es dónde voy a hacer más sitio en mi minicocina para tanto aparatejo.

También traté de hacer una tarta vegana de tres chocolates, básicamente veganizar la que se hace con la Thermo, que ya había hecho en otras ocasiones y sale superbien, así que la próxima vez que se me antoje me tomaré un suplemento de lactasa y la haré de esa forma. Porque busqué una receta en un blog de cocina, invertí tiempo y dinero (en los ingredientes) y el resultado fue desastroso, no había forma de que cuajaran ni la capa de chocolate blanco (vegano) ni la de chocolate con leche de arroz. Cuando fui a la tienda que suelo ir por estos ingredientes, la chica que es majísima me preguntó si la receta la encontré en un blog de los que testan las recetas o de los que se dedican a copiarlas y cambiarle 4 ingredientes para veganizarlas, pues bien, visto lo visto, acertó con la segunda opción. Eso sí, como aquí no se tira nada, el contenido de la tarta (imposible de desmoldar) lo metí en unos vasitos  y tenemos una mousse de chocolate de aspecto raro pero de sabor bueno.

Y por último, voy a hacer un poco de publi, por cuenta propia, y es que Lucía Be ha sacado a la venta estos pendientes, que a mí, que detesto los corazones (aunque adoro el amarillo), no es que me encanten, pero tienen una historia tan bonita detrás y el beneficio va para tan buena causa, que ya los veo hasta como mis pendientes del verano. Así que os animo, al menos, a que le echéis un vistazo. Me alegra comprobar que están agotados, pero los repondran.

Y eso es todo por hoy, para no saturaros, no sea que no queráis volver a merendar conmigo (porque a estas horas ya en que os escribo, seguro que tocará merienda).


lunes, 19 de febrero de 2018

EL TÉ DE LOS LUNES (PILOTO)

Lleva todo el día rondándome la cabeza pasar por aquí y escribir, sin saber muy bien sobre qué, pero con el ánimo y la intención de desahogarme un poco, y también de hablaros de algunos descubrimientos, de todo tipo, de los últimos días.

Tengo ganas de dedicar más tiempo al blog, aunque eso es hoy, mañana ya veremos, y se me ocurren mil ideas, me gustaría que esta fuera una de ellas, pasar por aquí los lunes y divagar un poco, pero ya veremos en qué queda.

La cuestión es que hoy se han cumplido 15 días desde mi primera baja médica y sigo estando en la misma situación por otros 15 más, al menos. Tengo una lesión en mí, ya de por sí maltrecha, rodilla derecha. No es grave, pero sí que me debería haber cuidado mejor cuando me la hice, y yo queriendo cumplir bien con mi papel de profesora de secundaria que da clases en 2º de Bachillerato, me resistí a quedarme en casa y coger la baja cuando a principios de enero me lo propuso mi médico, y he estado acudiendo a clase cada día con mis dos muletas, pasillo arriba pasillo abajo, guardia de recreo incluída. Conclusión: la lesión empeoró, se produjo un derrame y heme aquí ahora de reposo en casa, acudiendo a rehabilitación, yendo a natación dos días en semana y sin que la Junta haya mandado aún a alguien que me sustituya. Sé que eso no es cosa mía, o no debería serlo, pero me comen los demonios. Porque por una parte he estado telebrajando en casa, haciendo informes, corrigiendo, contestando vía email a mis alumnos, hasta que me hartado porque han abusado un poco y entre ellos y algunos compañeros me han agobiado bastante. Os cuento todo esto, porque quizás si no trabajáis en este sector desconozcáis un poco cómo funcionan las cosas, de mal, en la educación, y en este país. La administración me quita a mí un pastizal por estos primeros días de baja, y de paso se ahorra el sueldo de un interino que debía llevar ya dos semanas sustituyéndome. Así que yo no debería hacerle el juego y trabajar en casa, pero soy incapaz de relajarme por el retraso en el temario que llevarán mis alumnos. Me gustaría ser imperturbable y zen como nuestro gobierno, con muchas mayores responsabilidades que las mías, y que me importara un comino, como le importamos nosotros los ciudadanos a nuestro gobierno, pero no me sale.

Descargada esta rabieta paso a contaros que estos días me entretengo leyendo mucho, viendo RuPaul's Drag Race, cosiendo un poco y bicheando en Internet, bueno, y también hoy me dio por subier cosas a Wallapop, aunque aquí donde vivo no es que funcione muy bien.

Estoy un poco acelarada, y eso se refleja también en lo que escribo y cómo escribo, pero quiero contaros algunos descubrimientos de los últimos días.

Empiezo por aquí, a Silvia Nanclares la descubrí gracias a Fernando, de Libros en el Petate, gracias a él leí Quién quiere ser madre y empecé a seguir a esta autora. Más tarde, y no sé de qué forma descubrí a Ana Elena Pena y su obra. No he leído ninguno de sus libros, pero sí sus poemas y la sigo a través de la Red. Ambas, tras un largo calvario en esto de la maternidad, y con mi misma edad, han decidido ser mamá por ovodonación, la primera aún está en el camino, y la segunda está embarazadísima. Todo ello me llevó a pensar mucho y de nuevo en la maternidad (aunque en realidad este tema nunca se fue de mí) y a plantearme incluso que quizás yo no sea tan valiente como ellas, por no haber dado ese paso. En fin, es un tema que me genera muchas y serias dudas. Y al principio me chocó (prejuicios de una), por lo que había leído de ambas, que se hubieran decidido por esta opción. Esto daría para un debate enorme, quizás porque a mí todo me genera dilemas éticos, tengo claro que no podría ser mamá utilizando la figura de un vientre de alquiler, y desconozco, si sería capaz de hacerlo por ovodonación, porque exisitaría lo que llaman un duelo genético bastante importante. Y no es que no me haya planteado el tema de la adopción, que sí, pero es un proceso largo, complejo, caro, y que desgasta bastante, y que en mi caso, de conseguirlo quizás tuviera un niño rozando los 50, visto lo que tarda, así que eso lo descarté totalmente, por ese, y por otros motivos que ahora no vienen al caso.

¿Qué más, Esther, qué más? Ah sí, he descubierto a Sergio del Molino, otro autor español, joven, al que le veo mucho futuro (para mí quienes rozamos o pasamos ligeramente los 40 somos jóvenes). Fue también Fernando quien me lo descubrió, recomendándome uno de sus libros, La mirada de los peces, que aún no he leído. En cambio, en un kindle flash de Amazon vi La hora violeta, y he de decir que lo compré sin saber ni de qué iba, hasta que lo empecé. Sergio cuenta, alejado de lo lacrimoso y la ñoñería, y con una prosa soberbia, la muerte de su hijo Pablo, enfermo de leucemia, antes de que cumpliese los dos años de edad. Que no sea ñoño o lacrimógeno no significa que no sea durísimo, es un relato íntimo, casi filosófico, lleno de una ternura que resulta atroz, y que me hizo llorar mucho una vez terminada su lectura. Estoy deseando leer otro de sus libros, o lo que sea que escriba este señor, porque escribe genial, y ya he empezado a seguirlo y buscar artículos suyos. El libro también me ha llevado a otros libros y a canciones y autores que iba oyendo a medida que devoraba el libro en la tarde de ayer.

En estos últimos días he reflexionado bastante sobre las redes sociales, y si alejarme totalmente de ellas o no, pero he decidido seguir en Instagram, que es mi red social favorita y también en Facebook pero usándolo con más moderación y haciendo una limpia importante (tal como suena). Porque gracias a las redes sociales descubro autores, tutoriales, series, películas, recetas, lugares, y sobre todo gente estupenda que están detrás de esas pantalla, algunas de las cuales he desvirtualizado, y en algunos casos, se han convertido en amigos.

En este bucear por las redes he de mencionar varias cosillas, primero, que sigo desde hace tiempo a Cristina Mitre , de The Beauty Mail, y su blog me parece fantástico, me encanta desentrañar los misterios del mundo pontiguil desde sus redes, su blogs o sus recientes podcast, y aunque no corro, tengo su libro  Mujeres que corren, y me encanta, y todo esto para decir, que hace algún tiempo, bastante ya, Cristina se tomó la molestia de contestarme un mensaje privado, que le envié por el cara libro, cuando andaba buscando alguien que me asesorase sobre qué deportes y ejercicios me convenían teniendo en cuenta mi problema de espalda y de la pierna. Lo menciono porque a veces parece que detrás de estas cuentas tan populares hay gente que se lo cree y pasa de sus seguidores, y supongo que será así en muchos casos, yo misma pensé que Cristina no me contestaría, y aunque tardó, sí que lo hizo y con buena y documentada información.

Mi más reciente hallazgo en el mundo blogueril ha sido el blog de Lo en las nubes , llegué primero a la cuenta de Instagram de esta mujer, médico y madre, para más tarde descubrir su blog, que me tiene bastante enganchada, tanto que ando buceando en sus post antiguos para descubrirla, como alguna vez me ocurrió con Remorada y Begobolas. Es pura inspiración, y su blog habla de libros, de buenas lecturas, de maternidad, de la labor que realizan en Senegal, de cocina, de telas, de nuestra sanidad y de todo aquello que se lo ocurre, pues eso, como yo, un batiburrillo.

En fin, hablo de gente y de lugares que me inspiran, y si algo me caracteriza es mi entusiasmo por compartir con los demás aquello que descubro y me supone un aliciente. Por eso quiero venir más por aquí y hablaros por ejemplo de mis últimos descubrimientos potinguiles, aunque no sea éste un blog de belleza, de la última receta con la que haya experimentado (que dice el costillo que siempre estoy haciendo cosas nuevas) o colgar por aquí mis últimas creaciones costuriles o reseñas de los libros que leo.

Y sí, si os pasáis por el blog de Lo veréis que tiene una sección que se llama El café de los viernes, y más que copiarlo, sí, me ha inspirado lo de el té de los lunes, porque yo no soy de café, por más que me guste su olor y porque como el lunes no es mi día favorito, quizás si creo el ritual (que no la rutina) de venir por aquí a contaros batallitas puedan ser un día mejor. Los viernes vitales de  Itaca también me inspiraron.

Por cierto, Begobolas, te debo otro de mis últimos descubrimientos, el Lady Grey de Twinings, que es el último de los tés al que me he vuelto adicta.