sábado, 18 de abril de 2015

LA SAL DE LA VIDA

LA SAL DE LA VIDA O CÓMO SER UNA CHICA MUY SALADA.

No pensaba hacer un post de esto, pero ayer tomando un té con mi amiga Ana le conté lo que me había ocurrido por la mañana, y poco antes le había dicho que tengo un blog (la mayor parte de mis amigas lo desconocen), así que me dijo, "esto lo tienes que contar en tu blog", y a ello me dispongo.

Ayer fue una de esas raras mañanas en las que me levanté sin pan, y yo lo primero que hago al levantarme es desayunar, para mí es todo un ritual para empezar bien el día, mi agüita caliente con limón, mi té o mi roiboos, un zumito natural (si me da tiempo) y por supuesto mi tostada (apenas como pan, pero el del desayuno es imperdonable, y además suelo comprar y/o hacer panes ricos y especiales).

La cuestión es que no había pan, pero justo el día antes, mi compi Cristina me había hablado de una receta de tortitas da avena y plátano que eran buenas para el desayuno  y estaban ricas, también llevaban cacao o canela (a mi elección), y siendo las 07:30 y estando yo ya duchada, vestida, peinada, perfumada...me dije, tengo media horita, ahí voy a hacer mis tortitas, y eché en el vaso de la thermomix un huevo, la clara de otro, un plátano, un puñado de avena y me disponía a buscar el cacao, ¿dónde está?, ahí sí, en un mueble alto de la cocina (no es algo que use mucho) sobre la campana, voilà, me pongo de puntillas miro a ver si lo veo, e inmediatamente se derrama sobre mí y sobre el vaso de mi thermomix donde estaba todo a punto un llenísimo paquete de medio kilo de sal fina yodada que estaba precariamente cerrado con unas pinzas...sí sí, tal cual.


Resultado: sal en mi mezcla, sal en la vitrocerámica, sal en la encimera, en el suelo, en mis pelos, en mi ropa, en mi piel (húmeda aún tras la ducha), sal por todos lados, mi primer impulso fue gritar, enrabietarme, cabrearme...pero respieré hondo y me dije, recoge lo que puedas, tira la masa a la basura y sacúdete la sal (a todo esto a las 8 me esperaba en la puerta de casa un compañero para ir al insti). Recogí la que pude, y fui a mi dormitorio y observé que en mi camiseta llevaba puñaditos de sal metidos entre una especie de frunces que adoraban mi camistea, me tuve que cambiar ésta, la interior de tirantes, y dentro del sujetador, en las copas había más sal que en las marismas del Guadalquivir, así que me cambié, el pelo tuve que sacudirlo bastante para eliminar la sal...y por supuesto me fui sin desayunar, con mucha hambre, lo que me convierte normalmente en un ogro con muy mala leche, pero eso sí, ayer, muy salá.

Tenía dos opciones, cabrearme y empezar mal el día, y posiblemente continuarlo, o reirme de lo sucedido, afortunadamente opté por esto último, y llegué el insti contándole lo sucedido a los compañeros y riéndome de mí misma, explicándolo con comicidad, exagerando lo ocurrido y diciendo durante toda la mañana, que lo de la sal era una señal, ya que últimamente andaba muy mohína y que era una advertencia de que necesitaba ponerle sal a mi vida.

Lo mejor de todo es que así lo hice, y después de un montón de tardes de letargo en casa (por mi herida en el pie, que sigue ahí), decidí volver del curro caminando por el paseo marítimo y disfrutando del sol, hacerme una comida rica y sanita para el almuerzo, en estas llegó el cartero y me trajo un pedido de la Fnac con dos libros que estaba esperando. Tras el almuerzo me acomodé a leer al sol en la terraza, para más tarde vestirme y salir a pasear, a tomar el sol, a tomar ese té con mi amiga Ana y a pasear por el pueblo y hacer unas compras. Me vino fenomenal, me encontré con gente que me apetecía ver, me desentumecí, y a las 9 de la noche volví a casa oxigenada y de buen humor.

Verdaderamente necesitaba una tarde así, tan simple y tan sencillo, pero tan pospuesto, y es que últimamente andaba bastante cansada, dolorida (por el sedentarismo por el trastorno del pie) y con los ánimos un poco regular. Y sé que es absurdo, pero decidí convertir esa pequeña catástrofe hogareña y matutina en una situación cómica y no dejar que me arruinara el día, y el resultado fue éste que os cuento.

A veces (en la mayoría de los casos), está en nosotros cambiar las cosas con algo tan simple (y tan difícil a la vez)  como un cambio en nuestra actitud. Y es que no podemos cambiar las cosas que nos suceden, pero sí la actitud con la que nos enfrentamos a ellas.

Después de este día, ayer me acosté temprano, he dormido genial, me he despertado haciendo yoga (hay unos vídeos estupendos tanto en Objetivo Bienestar como en Rituals), me he preparado un rico desayuno totalmente slow, eso sí, sin tortitas esta vez, y sin sal, y aquí estoy ahora disfrutando del fin de semana. Tanto es así, que hasta me he animado a hacer unos dibujillos para ilustaros esta situación.

Gracias siempre por vuestros comentarios y buen fin de semana.



Nota 1: Dibujar no es lo mío, como bien podéis apreciar, jajaja.

Nota 2: La sal de la vida, además del título de esta entrada es un librillo (por su breve extensión) de Anna Gavalda totalmente recomendable, una joyita.

Nota 3: Como soy bien cabezota, por la noche cené las tortitas. 


8 comentarios:

  1. ¡Guau! Me ha impresionado la forma en que te tomaste el asunto y cómo te fue el resto del día. Es verdad que la actitud con la que nos enfrentamos a las cosas lo puede cambiar todo, y este es el claro ejemplo.

    Gracias por compartirlo y por la frase remarcada, viene muy bien recordarla a menudo. Unos dibujitos muy ilustrativos, sobre todo el segundo. Anímate a hacer más que cada uno tiene su estilo.

    Un beso y espero que las tortitas estuvieran buenas ;)

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  2. Jajajajaja! Me ha encantado la historia, recuerdo una parecida que me ocurrió con una botella de aceite, aceite!! Me convertí en la persona más hidratada del mundo!! (Y mi ropa, mis muebles, el suelo, ...)
    Hay una frase que también me encanta: "Every time that you are able to find humour in a difficult situation, you win" (Algo así como "Cada vez que encuentres el humor a una situación difícil, ganas!")
    Me encanta leerte guapa :*

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  3. ¡Qué gracia por favor! Cuántas veces nos habrá pasado que en el peor momento tenemos un imprevisto como el tuyo de la sal! Efectivamente, lo que hay que hacer es reírse y aprovechar la oportunidad para reírnos de lo ocurrido y un poquito de nosotras mismas!
    Un beso y feliz domingo!

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  4. Pues oye, yo me he reído un montón leyendo esta entrada; si es que está claro que no hay nada como intentar tomarse las cosas con buen humor, incluso las que en un principio parece imposible ser capaz de tomárselas así. Es que me he imaginado la escena de la bolsa de sal flotando por los aires y dejándote toda salá, incluido el sujetador, jajajajaja. Espero que ya estés mejor de ánimos, y que tu pide deje de darte la lata ya mismo. Muchos besos.

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  5. Están muy divertidos los dibujos y la historia, lo mejor ha sido el final, ¡te comiste las tortitas! BIEEEEN! xD

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  6. Jajajaja!! Qué genial, el ejemplo de lo que deberíamos hacer a diario: buscar el lado positivo de las cosas para crearnos un buen día. Quizás lo de la sal sí que era una señal... ;)
    Besos!

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  7. Jajajajajaja, espero que esas tortitas por la noche te supieran de rechupete : )

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  8. pero ¿cómo puede ser que no hubiera visto yo este post de tanta risa? jajajaja menuda historia, hiciste en tomártelo a chiste. ya lo decía mi abuelo: "el humor, que no falte" :)
    un besote

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