martes, 9 de septiembre de 2014

LAS TRES ERRES, EL CONSUMISMO Y LA INSATISFACCIÓN

Si digo que vivimos en una sociedad tremendamente consumista y víctima de una insatisfacción constante, creo que no estoy diciendo nada nuevo, diréis, "vaya ésta, ha venido a descubrirnos América", pero hoy quería reflexionar sobre algunos temas, algunos artículos que he compartido en RRSS y sobre los que he hablado con compañeros de trabajo y que me han hecho reflexionar sobre varios aspectos.



El primero de los artículos lo descubrí en "Menéame" y fue tan sólo el titular el que me hizo pensar, "Por qué sólo nos hablan de Reciclar y no de Reducir y de Reutilizar". No es necesario leer el artículo para llegar a la conclusión de que a quienes nos manejan no les interesa eso de reducir y de reutilizar, tampoco creo que en el fondo les interese mucho lo de reciclar (llamadme pesimista o mal pensada), lo que ocurre es que lo de reciclar vende y así se muestran como sostenibles y ecológicos, que ahora que está muy de moda queda muy bien que tu empresa, organismo o entidad tenga esa etiqueta (ojo, no digo que eso ocurra con todos, pero sí que muchos aprovechan que en el mundo actual eso tiene tirón y vende, y lo utilizan como una estrategia más de marketing, si de paso contribuyen a la conservación del medio ambiente y a la sostenibilidad, mejor que mejor).

Vivimos en una cultura de la inmediatez, queremos tener lo último y queremos tenerlo ya (vamos a meternos todos en el mismo saco), y eso genera, la mayor de las veces (si no todas) una profunda insatisfacción, lo que me lleva al siguiente artículo publicado en el Huffingtonpost, "La sociedad de la insatisfacción" en el que un médico de familia, Salvador Casado, nos habla de los pacientes que llegan a su consulta aquejados de este mal de nuestro siglo, y que por supuesto también buscan soluciones rápidas, en forma de pastilla, la mayor parte de las veces. Nos habla este doctor en su artículo de que muchos de estos problemas se solucionarían con una mayor dosis de reflexión, meditación, momentos de soledad dedicados a nosotros mismos y a pensar en quienes somos y qué es lo que queremos. Yo lo resumiría con el título de un famoso libro que en su día leí, "Más Platón y menos Prozac".

He relacionado ambos artículos porque creo que guardan una estrecha relación con el consumismo y la publicidad, ya que vivimos en un mundo en que se nos bombardea constantemente para que estemos siempre a la última, en moda, tecnología, belleza, para que luzcamos perfectos y perfectas cada día, con un cuerpo díez, que a veces puede resultar incluso antinatural. Y lo peor es que esto lo mamamos (permitidme la expresión) desde muy pequeñitos y esto lo digo porque trabajo con niños y adolescentes y lo veo.

No me quiero eternizar, porque son muchas las ideas que rondan mi cabeza a este respecto. A menudo además me cabreo, porque las revistas, sobre todo femeninas (que a veces leo, lo confieso) nos tratan como a tontas, la publicidad ya ni hablamos, y cada día en mi correo recibo un montón de correo no deseado con promociones, descuentos y demás que lo único que hacen es incitarnos a comprar, a menudo cosas que ni siquiera necesitamos. En este sentido os animo a visitar el blog de Vale De Oro, a quien sigo desde hace un tiempo, sobre todo en aquellas entradas en las que habla de sostenibilidad y compras responsables.

A mis niños en clase, yo "les doy bastante la chapa" con estas cosas, aunque a veces confieso (y les confieso) que no siempre predico con el ejemplo.

Sólo quiero animaros a que reflexionemos sober el valor que le damos a las cosas, que no dejan de ser sólo eso, cosas, objetos, y cómo si cada uno aportamos nuestro granito de arena, podemos contribuir a un mundo mejor.

Esto no es una crítica, sólo, repito mis reflexiones o pensamientos en voz alta, y es mi forma personal (que por supuesto no tenéis por qué compartir) de ver las cosas, pero a veces en blogs sobre todo de belleza y moda me sorprende que la gente acumule y acumule productos, o que cada día ser hagan una foto con el look que lucen para salir a trabajar, ir a clase, o visitar a su prima, esos blogs reciben muchísimas visitas diarias, y a menudo veo en los comentarios cómo la gente pregunta dónde se han comprado tal o cual cosa porque quien lee también lo quiere. Y se publican tandas de productos terminados, y se hacen ratos para gastar productos que se tienen acumulados. Pero esto no ocurre sólo en el mundo beauty, también en blogs que sigo o leo sobre libros, alguna gente acumula obras o se pone como reto leer tantos libros, o de tal o cuales autores. Y ambos fenómenos me sorprenden igualmente. Yo no reniego del mundo de la belleza y la moda pero con un poco de sentido común, y sin comprar o acumular más de lo que voy a poder gastar en dos vidas, y con los libros me ocurre otro tanto, me encanta leer, y compartir impresiones de aquello que leo, pero por placer, por gusto, y cuando tengo tiempo, todo lo que se convierte en un reto o incluso en una obligación (en este sentido) para mí pierde valor, o pierdo el entusiasmo.

Se me ocurren muchas maneras de minimizar gastos, de ahorrar (ojo, no hablo de ser tacaños o roñosos),  de gastar en aquello que nos hace felices de verdad, y de un tiempo a esta parte yo prefiero atesorar momentos, lugares, compañías, experiencias. Y sobre todo modos de reducir y de reutilizar. En ello ando enfrascada en este mes de septiembre, con manualidades varias, arreglando ropa (sí, sí, y haciéndolo yo misma, qué orgullosa va a estar mi madre cuando se lo cuente, jeje), customizando y elaborando regalos con mis propias manitas, y con la cuesta de septiembre además, pensando mucho sobre cada compra que hago o decido no hacer.

Os dejo por último con un estupendo post de Vale De Oro sobre Protecciones contra el consumismo.

Y sobre todo me gustaría que me contárais que pensáis al respecto y qué ideas vuestras me pueden servir.


Las imágenes están sacadas de Internet, si en algún momento infrinjo alguna norma, házmelo saber.

4 comentarios:

  1. Muy interesante, con mucha "chicha".
    Confieso que he pecado muchísimo de consumismo, ahora lo voy reduciendo pero es una práctica que engancha y mucho.
    Con los niños creo que sería más sencillo poner pautas porque en ese aspecto están más "vírgenes", aunque también son más influenciables.

    Complicado : )

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    1. Yo misma, aunque escriba esto, no estoy libre de pecado, confieso que soy de esas que a veces ha dejado un comentario en tu blog tipo "lo quiero" y he ido a comprarme la barra de labios de la que hablabas (quien esté libre de pecado que tire la primera piedra), pero lo estoy corrigiendo. No creas que los niños, o al menos los que tengo en clase, están tan vírgenes, tengo niños de 12 años que llevan un iphone al cole (donde por cierto está prohibido llevar cualquier dispositivo móvil).

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  2. Si no lo has visto, tienes que buscar en internet el documental "la obsolescencia programada". Yo lo vi en la 2 hace tiempo. Merece la pena, de verdad.

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  3. Creo que todos caemos en el consumismo antes o después, pero yo también reflexiono mucho sobre estos temas y sigo a Valedeoro desde hace mucho tiempo. De hecho, la semana pasada tiré muchas cosas y me he dado cuenta de que con un cajón de ropa de entretiempo tengo suficiente para ir a trabajar. Con la cantidad de cosas que acumulamos! Por cierto, conoces el proyecto 333?

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