martes, 16 de junio de 2015
HISTORIA DE LA MUJER SEMILLA
Tengo este libro, por lo que leo en su dedicatoria, desde abril de 2013, y ahí andaba en mis estanterías hasta que hoy lo he rescatado del olvido para mostrárselo a mi amiga Ana durante la merienda, me ha acordado de él a raíz de una conversación sobre maternidad y creación.
La autora de esta joya es Gloria Lizano López, una chica ceutí que estudió Bellas Artes entre Granada y Sevilla, y a quien conocí en un pequeño stand en una pequeña feria de Casares, un pueblo precioso, patria natal de Blas Infante y situado a 20 minutos en coche del lugar donde vivo. Allí me enamoré de su obra, y compré dos libros, éste para mí, y otro que regalé a mi amiga Laura, sabedora de que a ella también le iba a encantar.
La historia que nos narra es sencilla y a la vez maravillosa, va mucho mucho más allá de nuestra capacidad para engendrar, no sólo vida en forma de esas criaturas que serán nuestros hijos, sino otras formas de crear o de crearnos, sí a nosotros mismos, y de renacer o reinventarnos. Ella misma dice en el inicio de su obra que esta historia está inspirada en aquellas etapas a lo largo de la vida en las que necesitamos comenzar de nuevo, reiniciarnos y cambiar, o simplemente courre, pues evolucionamos y crecemos. Estos momentos son como morir y renacer en nosotros mismos, con una esencia constante. (y añado yo, esa esencia que todos portamos y que todos somos en nuestro interior).
Que me encantan los libros ilustrados es un secreto a voces, pero las imágenes de éste me parecen bellísimas, la gama de colores, las formas, las texturas.
La obra está publicada en la Colección HECATONQUIROS de GINGER APE BOOKS&FILMS.
Por si queréis echar un vistazo a su obra, aquí os dejo unos enlaces:
http://glorializanolopez.com/
http://glorializanolopez.blogspot.com.es/
Cada mujer es una semilla sin verter sobre el terreno.
Y para muestra un botón, os dejo con unas imágenes de su obra.
jueves, 11 de junio de 2015
ELEANOR & PARK: ENTRAÑABLE
Eleanor... Escondida tras su espalda hasta que él se vuelve. Tendida a su lado hasta que él se despierta. Siempre hacen que los demás parezcan insulsos y superficiales, nunca lo suficientemente interesantes...
Park... Sabe si una canción le gustará antes de que ella la oiga. Se ríe de sus chistes antes de que ella haya terminado de contarlos. Hay un lugar en su pecho, justo debajo de su cuello, que hace que Eleanor quiera cumplir las promesas que le hace...
Conocí este libro a través de las redes sociales, no recuerdo si vía Instagram, por un blog, o dónde, pero me llamó la atención, tanto es así que después de llevar unos meses en mi lista de deseos me decidí a comprarlo, y su lectura ha sido todo un acierto.
Estando a final de curso, con mil tareas por hacer, de pruebas médicas (de nuevo) y con estos calores, deseaba una lectura ligera, fácil y amable, y aunque ha sido ligera y me la he bebido a sorbos en poco más de tres días, no resulta precisamente fácil. Es una historia de sentimientos, en esa etapa tan frágil y ya no tan inocente que supone la adolescencia. Me ha enternecido y maravillado a partes iguales, no sé si porque trabajo con adolescentes o porque aún me siento más cerca de ellos que de muchos de mis compañeros (es así, no sé si gracias o a pesar de mis 40), esta historia me ha llegado muy adentro. Y me ha hecho pensar en mi profesión, en las vidas que pasan por mis manos o por mis aulas, más bien, y en los problemas que muchos de ellos tienen a tan tempranas edades, en las que sólo deberían aprender, divertirse y disfrutar. También me ha gustado mucho su lectura porque me permite acercarme a mi alumnado y recomendarle lecturas que tal vez puedan interesarle. A veces, también son ellos quienes me descubren a mí algún libro de lectura juvenil que luego me engancha, como me ocurió con Los Juegos del hambre.
El libro hay que leerlo, es una historia que no se puede resumir, con un argumento que considero mejor desconocer antes de empezar el libro. La historia es sencilla, Eleanor y Park son dos adolescentes compañeros de colegio y de plaza en el bus escolar, a principio sólo dos desconocidos que se sientan juntos y se observan desde las distancias cortas, para luego acercarse muy lentamente y vivir una historia tan romántica como tierna, aunque no exenta de problemas. El escenario es la ciudad de Omaha durante los 80. Espacio temporal que me ha agradado mucho, y ha supuesto una vuelta al cole, al mío, a los cómics, las cintas de cassette y el walkman, las reuniones con amigos, sin internet, sin móvil, sin facebook, sin grupos de WhatsApp, un mundo que debe hacerse raro para los adolescentes que lo lean en este 2015.
La autora de esta novela juvenil es Rainbow Rowel, a quien yo desconocía totalmente antes de que su obra cayese en mis manos.
Lo que más me ha gustado es que sea una historia de amor entre adolescentes y para adolescentes y que no sea en absoluto ñoña o cursi, todo lo contrario, es fresca, con toques de humor y mucha inteligencia.
Me ha encantado este flashback hacia mi época escolar.
Se la recomendé a una compi del insti y la la ha leído en tres días, tambíen le ha encantado.
jueves, 4 de junio de 2015
AL LLEGAR LA PRIMAVERA
El pasado año en Navidad me apunté al bloguero invisible, y recibí de Leira, del blog El rincón de Leira, Al llegar la primavera de Milly Johnson. He tardado en leerlo, de hecho lo empecé un poco después de empezar la estación que le da título. Y como me ha gustado mucho quería dejar mi recomendación aquí.
Uno de los propósitos de los que dejé constancia en mi Today fue no el de leer más, sino el de acercarme a otros géneros, y considero que este libro está a mitad de camino entre una novela romántica y el chik-lit, que no suele ser, por lo general el tipo de lecturas que más me gusta. Pero este libro me atrajo desde que lo recibí, y encontré la ocasión perfecta, ya que necesitaba de una lectura ligerita.
La historia que se cuenta es la Lou Casserly, una treintañera que una vez soñó vivir de su pasión por la cocina y abrir un restaurante junto a su amiga de juventud, Deb. Nadie lo creería al conocer a la Lou que se nos presenta al inicio del libro, una mujer casada, la perfecta ama de casa, con su trabajo de media jornada para darse algún capricho, aunque no lo necesita, puesto que está no tan felizmente casada con Phil, su esposo infiel con quien vive holgadamente gracias al éxito de su concesionario de coches. En su papel de esposa sumisa, es también hija ninguneada por su madre, quien siempre tiene algún defecto que sacarle y la compara continuamente con su hermana, que a ojos de ésta resulta ser mejor en todo.
Un día Lou lee un artículo en una revista que cae en sus manos por casualidad, trata sobre poner orden en el caos, la organización de la casa y el deshacerte de cosas que ocupan un lugar en tu vida y en tu hogar pero que no te hacen feliz. Algo parecido a aplicar una filosofía minimalista o al libro de Marie Kondo (al que echaré el diente este mes) sobre la magia del orden.
Cuando Lou comience este proceso, toda su vida se prondrá patas arribas, y muchas cosas empezarán a cambiar, irá sufriendo una transformación importante, hasta dar un giro radical.
Y hasta aquí os puedo contar.
El libro engancha, y de qué manera, yo estaba deseando avanzar en la trama para ver qué iba ocurriendo y cómo salía Lou de algunas situaciones, a priori, nada fáciles.
Aunque es un libro, como ya dije al principio, "ligerito", aborda temas profundos o que yo considero importantes. O quizás es que lo he leído en un momento de mi vida en que algunos temas me afectan especialmente. Entiéndase tema maternidad que no llega, caos de trastos en mi hogar, ganas de crear y hacer cosas nuevas.
Los personajes, a mi juicio, están bastante bien trazados, hasta el punto de que a algunos se les coge cariño y a otros se les detesta de inmediato. Algunos de ellos irán transformándose a medida que avanzamos en la lectura. Es un libro para leer en no más de tres o cuatro días. Una historia que te atrapa sin más, pero de la que nadie debe esperar más de lo que es. Divertida y bastante entretenida.
Son poco más de 400 páginas.
De le Editorial Versátil.
Como lectura veraniega me parece totalmente recomendable.
De nuevo, gracias a Leira por tan acertado bloguero invisible y a Kayena por organizarlo.
Por cierto, esta mañana mañana he terminado Eleanor y Park de Raimbow Rowel y ya esto deseando contaros, me ha cautivado.
Uno de los propósitos de los que dejé constancia en mi Today fue no el de leer más, sino el de acercarme a otros géneros, y considero que este libro está a mitad de camino entre una novela romántica y el chik-lit, que no suele ser, por lo general el tipo de lecturas que más me gusta. Pero este libro me atrajo desde que lo recibí, y encontré la ocasión perfecta, ya que necesitaba de una lectura ligerita.
La historia que se cuenta es la Lou Casserly, una treintañera que una vez soñó vivir de su pasión por la cocina y abrir un restaurante junto a su amiga de juventud, Deb. Nadie lo creería al conocer a la Lou que se nos presenta al inicio del libro, una mujer casada, la perfecta ama de casa, con su trabajo de media jornada para darse algún capricho, aunque no lo necesita, puesto que está no tan felizmente casada con Phil, su esposo infiel con quien vive holgadamente gracias al éxito de su concesionario de coches. En su papel de esposa sumisa, es también hija ninguneada por su madre, quien siempre tiene algún defecto que sacarle y la compara continuamente con su hermana, que a ojos de ésta resulta ser mejor en todo.
Un día Lou lee un artículo en una revista que cae en sus manos por casualidad, trata sobre poner orden en el caos, la organización de la casa y el deshacerte de cosas que ocupan un lugar en tu vida y en tu hogar pero que no te hacen feliz. Algo parecido a aplicar una filosofía minimalista o al libro de Marie Kondo (al que echaré el diente este mes) sobre la magia del orden.
Cuando Lou comience este proceso, toda su vida se prondrá patas arribas, y muchas cosas empezarán a cambiar, irá sufriendo una transformación importante, hasta dar un giro radical.
Y hasta aquí os puedo contar.
El libro engancha, y de qué manera, yo estaba deseando avanzar en la trama para ver qué iba ocurriendo y cómo salía Lou de algunas situaciones, a priori, nada fáciles.
Aunque es un libro, como ya dije al principio, "ligerito", aborda temas profundos o que yo considero importantes. O quizás es que lo he leído en un momento de mi vida en que algunos temas me afectan especialmente. Entiéndase tema maternidad que no llega, caos de trastos en mi hogar, ganas de crear y hacer cosas nuevas.
Los personajes, a mi juicio, están bastante bien trazados, hasta el punto de que a algunos se les coge cariño y a otros se les detesta de inmediato. Algunos de ellos irán transformándose a medida que avanzamos en la lectura. Es un libro para leer en no más de tres o cuatro días. Una historia que te atrapa sin más, pero de la que nadie debe esperar más de lo que es. Divertida y bastante entretenida.
Son poco más de 400 páginas.
De le Editorial Versátil.
Como lectura veraniega me parece totalmente recomendable.
De nuevo, gracias a Leira por tan acertado bloguero invisible y a Kayena por organizarlo.
Por cierto, esta mañana mañana he terminado Eleanor y Park de Raimbow Rowel y ya esto deseando contaros, me ha cautivado.
jueves, 28 de mayo de 2015
DE MAMÁS AÑOSAS Y OTROS AGOBIOS
Que tengo este rincón en el abandono no es cosa nueva a estas alturas, pero mis motivos, tal vez sí, y son los agobios varios que tengo a estas alturas del curso o del año. No fue un año que empezara bien, con la quemadura de mi pie (que aún no está curada del todo) y la enfermedad de mi padre que lo tuvo mucho tiempo en el hospital y con un pronóstico bastante grave, afortunadamente todo eso se ha ido solucionando.
Ahora el caso que me ocupa no es otro que el de ser mamá, añosa, según he descubierto esta semana, y digo he descubierto, porque así ha sido. Antes de esta semana ni siquiera sabía de la existencia de ese término, que al parecer se emplea para referirse a todas aquellas mujeres que son madres más allá de los 35-37 años (son las edades que se comentan en los blogs de referencia). Y este es un asunto que me tiene bastante agobiada, ansiosa y por momentos tristes.
Con un poco de suerte y si las cosas van bien, seré una de esas mamás añosas, y lo llevaré con orgullo, porque como dicen mis niños de clase, no sé si tomármelo como halago o no, yo no parezco "tan vieja", jajaja. Que eso es una historia de hace unos añitos, cuanto yo aún tenía 35 y mis alumnos de primero me preguntaron un día en clase "si yo era de la edad de la maestra Ana", y yo les pregunté ¿y qué edad os ha dicho que tiene la maestra Ana? A lo que contestaron que 27 (mi compi tenía exactamente los mismos que yo), y yo les dije, claro, claro, sí, sí, y entonces me pretendieron halagar (en su bendita inocencia) con un "señorita, pues usted no parece tan vieja".
En fin, que me salgo del tema y me despisto, quizás porque me cuesta hablar de esto. A ver, el toro por los cuernos. Ya sabéis que me operé de útero septo en octubre del pasado año, a finales de noviembre mi gine me dio luz verde, y en diciembre empezamos la búsqueda (infructuosa) de nuevo. En esa ocasión fui a consulta, no me hizo eco ni nada y me dijo que estaba bien, y me advirtió de que si en 6 meses no lo conseguíamos volviéramos por su consulta. Con motivo de que mis ciclos se han alargado desde entonces y ahora duran más o menos 38 días, que yo no estaba tranquila con no haberme visto mediante una eco el resultado de la intervención, y que me estoy impacientando en la búsqueda, porque este mes ya sería el sexto intento, me adelanté y pedí cita para el sábado pasado. También aprovechando que algunos sábados mi gine pasa consulta en el hospital este día de la semana, así no tenía que faltar unas horas al trabajo ni dar ninguna explicación.
Allí nos plantamos, me revisó, me confirmó que todo está bien mediente una eco, me pidió una completa analítica y un sinfín de pruebas (algunas repetidas, pero como han pasado unos meses). Y finalmente, ya sentaditos con él junto a su mesa nos dijo que quizás había llegado la hora de pedir una ayudita, en reproducción, buscar una clínica e intentarlo, asegurándome que todo está correcto, pero que por mi edad, él no dejaría pasar más tiempo, y es que a quién voy engañar, son ya 40 años, y como él mismo dijo, mis óvulos tienen la misma edad que yo, ahora que tengo aún buena reserva ovárica debería intentarlo.
No nos dijo nada que nosotros no supiéramos a estas alturas, pero fue un jarro de agua fría y salí de la consulta hecha un trapo y llorando a moco tendido, he de decir que ya antes de entar me encontraba bastante nerviosa. Desde entonces y hasta hoy llevo una semana que se me está haciendo bastante difícil, con la ansiedad por las nubes, las emociones a flor de piel, la lágrima fácil, mucho cansancio y demasiado sueño. Y por supuesto el tema de la fertilidad y las clínicas se han convertido en mi monotema, miro por internet, consulto foros, y no termino de decidirme, no por una clínica en concreto sino por ir mismamente. Tengo claro que quiero intentarlo, pero a veces pienso si continuar sólo por el método tradicional y si no llega será que no es para mí, pero entonces me pongo triste y pienso, que tal vez no esté siendo valiente y deba intentar todas las opciones que estén a mi alcance.
Llevo días dándole vueltas a si escribir esta entrada o no en el blog, pero hoy ha llegado un punto en el que ya no puedo más. Estamos poniendo toda la carne en el asador, voy a una psicoterapeuta, a la que ya acudía antes por otros asuntos, que es osteópata y con la que estoy haciendo un tratamiento semanal basado en la medicina china, en el que confío mucho, esta misma tarde he estado con ella, y he salido calmada, relajada, pero de nuevo con las emociones a flor de piel y mil dudas.
También he leído un libro del método Shantivir de Fertilidad Natural de Virginia Ruipérez que estoy intentado poner en práctica, en el mismo, se aconseja que te des unos meses desde su lectura y su puesta en práctica hasta que decidas que debes intentar un tratamiento de reproducción asistida (que por supuesto no sería incompatible con este método).
Y necesitaba contaros todo esto porque estoy perdida, como un desahogo, por el momento y hasta que esta entrada vea la luz, no lo hemos comentado con nadie (sólo la posibilidad con mi mejor amiga vía whatsapp). Por una parte no queremos contarlo a los cuatro vientos, por otra no sabemos a quién, con nuestras familias respectivas no podemos contar para ello por diversos motivos, preferimos que no lo sepan (para mí es duro no poder tener el apoyo de mi hermana o mi madre), por otra parte está la parte económica, porque ni seguro privado vía Muface ni S.Social se hacen cargo de estos tratamientos en pacientes mayores de 40 (y si alguien me va a comentar esta entrada diciéndome que lo ve bien porque he tenido mucho tiempo para ser madre le rogaría que se abstenga, y es que ya he visto esos comentarios en otros blogs, así que me adelanto, porque duelen, y mucho), pero como decía mi abuela, si un problema se puede resolver con dinero es que no es un problema ( a esta parte ya le hemos hallado solución), y por último el desgaste personal, sicológico y anímico que todo esto conlleva. Y encontes pienso que lo daremos todo, pero que si por un motivo u otro no podemos ser padres, no podemos vivir amagardos, que entre tanto tenemos que disfrutar de la vida y de nosotros, como bien dice mi costillo llevamos muchos años siendo felices sin hijos, querer queremos tenerlos, pero si no vienen no podemos hacer más.
En esta situación me encuentro, y aquí he venido a contaros, no sé muy bien buscando qué, creo que sólo el desahogo y quizás unas palabras amables al otro lado.
Ahora mismo soy una montaña rusa de sentimientos y emociones, hoy pienso una cosa, mañana otra. Aún podría haberse obrado el milagro y que este mes lo hubiésemos conseguido, ojalá. Pero en cualquier caso he barajado una serie de clínicas, cuyos nombres dejo aquí por si alguien las conoce y me puede dar su opinión (Guttemberg Málaga, la recomendaba por mi gine, FIV Marbella, Quirón Málaga), voy a inentar echarle valor y animarme y pedir citas en ellas, como la primera cita es gratuita, a ver qué impresión me dan, y por supuesto me haré todas las pruebas que me ha mandado el doctor, para ver cómo sigue todo.
También me ha recomendado buena alimentación y caminar mucho. Lo primero ya lo hago, lo segundo lo tengo un poco abandonado, pero he de echarle ganas igualmente, porque me vendrá bien seguro para mejorar mi estado anímico.
Entre esto y el final de curso, para el que ya queda poco, tengo la ansiedad por las nubes, me ha ayudado bastante ir poniendo orden en casa, porque era un caos, aunque aún queda mucho por hacer, la habitación cajón desastre (desde la que os escribo) aún sigue siéndolo. He decidido que haré caso a la recomendación de mi querida Begobolas y me voy a hacer con el libro de Marie Kondo, La magia del orden, del que nos habla aquí y a ver si me ayuda, que creo que me puede venir muy bien.
Gracias por estar al otro lado y escucharme.
martes, 19 de mayo de 2015
BUSCANDO EL SOSIEGO
Tengo este espacio, esta pequeña mesa de camilla, un poco abanonado en los últimos tiempos, y no precisamente porque no me apetezca escribir, es más, lo necesito, para encontarme, para fluir, para desconectar, y la mayor parte de las veces para ordenar mis ideas.
Últimamente tengo una vida social demasiado intensa, que no es me queje, pero entre eso y el final de curso y escapadas casi cada fin de semana siento que "ando un poco hecha un trapo", voy apagando fuegos y necesito calma, calma para retomar actividades placenteras, como la lectura, la costura, escribir, cocinar despacio...y como sólo depende de mí, voy a ir frenado el ritmo y aprendiendo a decir no y a centrarme en lo que verdaderamente me interesa o me apetece. Hoy lo hablaba con una compi y amiga del trabajo y se reía, me decía que no podía evitarlo, porque ve que me hago buenos propósitos pero luego me apunto a un bombardeo, y razón no le falta.
Necesito tiempo para estar conmigo misma, para mimarme, para cuidarme y también para dedicar más tiempo de calidad a mi relación de pareja, ya que mi costillo también sufre las consecuencias, la mayoría de las veces gustosamente.
Sigo en el proceso de conseguir mi objetivo número uno, que a estas alturas ya sabéis cuál es, y creo que para ello también es importante un buen estado mental y anímico y por supuesto energía, jeje.
El otro objetivo que me marco a corto plazo es el de poner orden en el caos en el que ando sumida, y es que lo del orden, si no me pongo a ello, va a volver a ser mi asignatura pendiente, y últimamente es algo que me agobia mucho. He empezado por hacer cambio y limpieza de armarios y me he deshecho de cosas que por un motivo u otro ya no quería (regalando, tirando, donando...) pero sigo teniendo muchas cosas y mucho caos, la habitación de los horrores va cada vez peor, con ropa por todas partes (aún no he completado el cambio de temporada, otras están pendiente de arreglos...), el escritorio con montañas de cosas (y digo cosas porque hay de todo, pelis, cables, cd's, discos duros, papeles médicos y objetos varios), así que cuando busco algo pierdo un tiempo infinito. Si hubiera un servicio o un coaching, o algo parecido, que me ayudara a organizar mi casa y mi ordenador y resto de dispositivos digitales, gustosamente pagaría por ello, ha llegado un punto que no sé por dónde empezar. Se admiten sugerencias.
En próximas entradas quiero hablaros de libros, contaros nuestas últimas escapadas, el concierto de Jorge Pardo y un sinfín de cosas que me rondan esta cabecita.
Amenazo con volver, pronto.
Últimamente tengo una vida social demasiado intensa, que no es me queje, pero entre eso y el final de curso y escapadas casi cada fin de semana siento que "ando un poco hecha un trapo", voy apagando fuegos y necesito calma, calma para retomar actividades placenteras, como la lectura, la costura, escribir, cocinar despacio...y como sólo depende de mí, voy a ir frenado el ritmo y aprendiendo a decir no y a centrarme en lo que verdaderamente me interesa o me apetece. Hoy lo hablaba con una compi y amiga del trabajo y se reía, me decía que no podía evitarlo, porque ve que me hago buenos propósitos pero luego me apunto a un bombardeo, y razón no le falta.
Necesito tiempo para estar conmigo misma, para mimarme, para cuidarme y también para dedicar más tiempo de calidad a mi relación de pareja, ya que mi costillo también sufre las consecuencias, la mayoría de las veces gustosamente.
Sigo en el proceso de conseguir mi objetivo número uno, que a estas alturas ya sabéis cuál es, y creo que para ello también es importante un buen estado mental y anímico y por supuesto energía, jeje.
El otro objetivo que me marco a corto plazo es el de poner orden en el caos en el que ando sumida, y es que lo del orden, si no me pongo a ello, va a volver a ser mi asignatura pendiente, y últimamente es algo que me agobia mucho. He empezado por hacer cambio y limpieza de armarios y me he deshecho de cosas que por un motivo u otro ya no quería (regalando, tirando, donando...) pero sigo teniendo muchas cosas y mucho caos, la habitación de los horrores va cada vez peor, con ropa por todas partes (aún no he completado el cambio de temporada, otras están pendiente de arreglos...), el escritorio con montañas de cosas (y digo cosas porque hay de todo, pelis, cables, cd's, discos duros, papeles médicos y objetos varios), así que cuando busco algo pierdo un tiempo infinito. Si hubiera un servicio o un coaching, o algo parecido, que me ayudara a organizar mi casa y mi ordenador y resto de dispositivos digitales, gustosamente pagaría por ello, ha llegado un punto que no sé por dónde empezar. Se admiten sugerencias.
En próximas entradas quiero hablaros de libros, contaros nuestas últimas escapadas, el concierto de Jorge Pardo y un sinfín de cosas que me rondan esta cabecita.
Amenazo con volver, pronto.
sábado, 18 de abril de 2015
LA SAL DE LA VIDA
LA SAL DE LA VIDA O CÓMO SER UNA CHICA MUY SALADA.
No pensaba hacer un post de esto, pero ayer tomando un té con mi amiga Ana le conté lo que me había ocurrido por la mañana, y poco antes le había dicho que tengo un blog (la mayor parte de mis amigas lo desconocen), así que me dijo, "esto lo tienes que contar en tu blog", y a ello me dispongo.
Ayer fue una de esas raras mañanas en las que me levanté sin pan, y yo lo primero que hago al levantarme es desayunar, para mí es todo un ritual para empezar bien el día, mi agüita caliente con limón, mi té o mi roiboos, un zumito natural (si me da tiempo) y por supuesto mi tostada (apenas como pan, pero el del desayuno es imperdonable, y además suelo comprar y/o hacer panes ricos y especiales).
La cuestión es que no había pan, pero justo el día antes, mi compi Cristina me había hablado de una receta de tortitas da avena y plátano que eran buenas para el desayuno y estaban ricas, también llevaban cacao o canela (a mi elección), y siendo las 07:30 y estando yo ya duchada, vestida, peinada, perfumada...me dije, tengo media horita, ahí voy a hacer mis tortitas, y eché en el vaso de la thermomix un huevo, la clara de otro, un plátano, un puñado de avena y me disponía a buscar el cacao, ¿dónde está?, ahí sí, en un mueble alto de la cocina (no es algo que use mucho) sobre la campana, voilà, me pongo de puntillas miro a ver si lo veo, e inmediatamente se derrama sobre mí y sobre el vaso de mi thermomix donde estaba todo a punto un llenísimo paquete de medio kilo de sal fina yodada que estaba precariamente cerrado con unas pinzas...sí sí, tal cual.
Resultado: sal en mi mezcla, sal en la vitrocerámica, sal en la encimera, en el suelo, en mis pelos, en mi ropa, en mi piel (húmeda aún tras la ducha), sal por todos lados, mi primer impulso fue gritar, enrabietarme, cabrearme...pero respieré hondo y me dije, recoge lo que puedas, tira la masa a la basura y sacúdete la sal (a todo esto a las 8 me esperaba en la puerta de casa un compañero para ir al insti). Recogí la que pude, y fui a mi dormitorio y observé que en mi camiseta llevaba puñaditos de sal metidos entre una especie de frunces que adoraban mi camistea, me tuve que cambiar ésta, la interior de tirantes, y dentro del sujetador, en las copas había más sal que en las marismas del Guadalquivir, así que me cambié, el pelo tuve que sacudirlo bastante para eliminar la sal...y por supuesto me fui sin desayunar, con mucha hambre, lo que me convierte normalmente en un ogro con muy mala leche, pero eso sí, ayer, muy salá.
Tenía dos opciones, cabrearme y empezar mal el día, y posiblemente continuarlo, o reirme de lo sucedido, afortunadamente opté por esto último, y llegué el insti contándole lo sucedido a los compañeros y riéndome de mí misma, explicándolo con comicidad, exagerando lo ocurrido y diciendo durante toda la mañana, que lo de la sal era una señal, ya que últimamente andaba muy mohína y que era una advertencia de que necesitaba ponerle sal a mi vida.
Lo mejor de todo es que así lo hice, y después de un montón de tardes de letargo en casa (por mi herida en el pie, que sigue ahí), decidí volver del curro caminando por el paseo marítimo y disfrutando del sol, hacerme una comida rica y sanita para el almuerzo, en estas llegó el cartero y me trajo un pedido de la Fnac con dos libros que estaba esperando. Tras el almuerzo me acomodé a leer al sol en la terraza, para más tarde vestirme y salir a pasear, a tomar el sol, a tomar ese té con mi amiga Ana y a pasear por el pueblo y hacer unas compras. Me vino fenomenal, me encontré con gente que me apetecía ver, me desentumecí, y a las 9 de la noche volví a casa oxigenada y de buen humor.
Verdaderamente necesitaba una tarde así, tan simple y tan sencillo, pero tan pospuesto, y es que últimamente andaba bastante cansada, dolorida (por el sedentarismo por el trastorno del pie) y con los ánimos un poco regular. Y sé que es absurdo, pero decidí convertir esa pequeña catástrofe hogareña y matutina en una situación cómica y no dejar que me arruinara el día, y el resultado fue éste que os cuento.
A veces (en la mayoría de los casos), está en nosotros cambiar las cosas con algo tan simple (y tan difícil a la vez) como un cambio en nuestra actitud. Y es que no podemos cambiar las cosas que nos suceden, pero sí la actitud con la que nos enfrentamos a ellas.
Después de este día, ayer me acosté temprano, he dormido genial, me he despertado haciendo yoga (hay unos vídeos estupendos tanto en Objetivo Bienestar como en Rituals), me he preparado un rico desayuno totalmente slow, eso sí, sin tortitas esta vez, y sin sal, y aquí estoy ahora disfrutando del fin de semana. Tanto es así, que hasta me he animado a hacer unos dibujillos para ilustaros esta situación.
Gracias siempre por vuestros comentarios y buen fin de semana.
Nota 1: Dibujar no es lo mío, como bien podéis apreciar, jajaja.
Nota 2: La sal de la vida, además del título de esta entrada es un librillo (por su breve extensión) de Anna Gavalda totalmente recomendable, una joyita.
Nota 3: Como soy bien cabezota, por la noche cené las tortitas.
No pensaba hacer un post de esto, pero ayer tomando un té con mi amiga Ana le conté lo que me había ocurrido por la mañana, y poco antes le había dicho que tengo un blog (la mayor parte de mis amigas lo desconocen), así que me dijo, "esto lo tienes que contar en tu blog", y a ello me dispongo.
Ayer fue una de esas raras mañanas en las que me levanté sin pan, y yo lo primero que hago al levantarme es desayunar, para mí es todo un ritual para empezar bien el día, mi agüita caliente con limón, mi té o mi roiboos, un zumito natural (si me da tiempo) y por supuesto mi tostada (apenas como pan, pero el del desayuno es imperdonable, y además suelo comprar y/o hacer panes ricos y especiales).
La cuestión es que no había pan, pero justo el día antes, mi compi Cristina me había hablado de una receta de tortitas da avena y plátano que eran buenas para el desayuno y estaban ricas, también llevaban cacao o canela (a mi elección), y siendo las 07:30 y estando yo ya duchada, vestida, peinada, perfumada...me dije, tengo media horita, ahí voy a hacer mis tortitas, y eché en el vaso de la thermomix un huevo, la clara de otro, un plátano, un puñado de avena y me disponía a buscar el cacao, ¿dónde está?, ahí sí, en un mueble alto de la cocina (no es algo que use mucho) sobre la campana, voilà, me pongo de puntillas miro a ver si lo veo, e inmediatamente se derrama sobre mí y sobre el vaso de mi thermomix donde estaba todo a punto un llenísimo paquete de medio kilo de sal fina yodada que estaba precariamente cerrado con unas pinzas...sí sí, tal cual.
Resultado: sal en mi mezcla, sal en la vitrocerámica, sal en la encimera, en el suelo, en mis pelos, en mi ropa, en mi piel (húmeda aún tras la ducha), sal por todos lados, mi primer impulso fue gritar, enrabietarme, cabrearme...pero respieré hondo y me dije, recoge lo que puedas, tira la masa a la basura y sacúdete la sal (a todo esto a las 8 me esperaba en la puerta de casa un compañero para ir al insti). Recogí la que pude, y fui a mi dormitorio y observé que en mi camiseta llevaba puñaditos de sal metidos entre una especie de frunces que adoraban mi camistea, me tuve que cambiar ésta, la interior de tirantes, y dentro del sujetador, en las copas había más sal que en las marismas del Guadalquivir, así que me cambié, el pelo tuve que sacudirlo bastante para eliminar la sal...y por supuesto me fui sin desayunar, con mucha hambre, lo que me convierte normalmente en un ogro con muy mala leche, pero eso sí, ayer, muy salá.
Tenía dos opciones, cabrearme y empezar mal el día, y posiblemente continuarlo, o reirme de lo sucedido, afortunadamente opté por esto último, y llegué el insti contándole lo sucedido a los compañeros y riéndome de mí misma, explicándolo con comicidad, exagerando lo ocurrido y diciendo durante toda la mañana, que lo de la sal era una señal, ya que últimamente andaba muy mohína y que era una advertencia de que necesitaba ponerle sal a mi vida.
Lo mejor de todo es que así lo hice, y después de un montón de tardes de letargo en casa (por mi herida en el pie, que sigue ahí), decidí volver del curro caminando por el paseo marítimo y disfrutando del sol, hacerme una comida rica y sanita para el almuerzo, en estas llegó el cartero y me trajo un pedido de la Fnac con dos libros que estaba esperando. Tras el almuerzo me acomodé a leer al sol en la terraza, para más tarde vestirme y salir a pasear, a tomar el sol, a tomar ese té con mi amiga Ana y a pasear por el pueblo y hacer unas compras. Me vino fenomenal, me encontré con gente que me apetecía ver, me desentumecí, y a las 9 de la noche volví a casa oxigenada y de buen humor.
Verdaderamente necesitaba una tarde así, tan simple y tan sencillo, pero tan pospuesto, y es que últimamente andaba bastante cansada, dolorida (por el sedentarismo por el trastorno del pie) y con los ánimos un poco regular. Y sé que es absurdo, pero decidí convertir esa pequeña catástrofe hogareña y matutina en una situación cómica y no dejar que me arruinara el día, y el resultado fue éste que os cuento.
A veces (en la mayoría de los casos), está en nosotros cambiar las cosas con algo tan simple (y tan difícil a la vez) como un cambio en nuestra actitud. Y es que no podemos cambiar las cosas que nos suceden, pero sí la actitud con la que nos enfrentamos a ellas.
Después de este día, ayer me acosté temprano, he dormido genial, me he despertado haciendo yoga (hay unos vídeos estupendos tanto en Objetivo Bienestar como en Rituals), me he preparado un rico desayuno totalmente slow, eso sí, sin tortitas esta vez, y sin sal, y aquí estoy ahora disfrutando del fin de semana. Tanto es así, que hasta me he animado a hacer unos dibujillos para ilustaros esta situación.
Gracias siempre por vuestros comentarios y buen fin de semana.
Nota 1: Dibujar no es lo mío, como bien podéis apreciar, jajaja.
Nota 2: La sal de la vida, además del título de esta entrada es un librillo (por su breve extensión) de Anna Gavalda totalmente recomendable, una joyita.
Nota 3: Como soy bien cabezota, por la noche cené las tortitas.
martes, 14 de abril de 2015
TIEMPO PARA...
Pues eso, necesito tiempo, últimamente me faltan horas, y es cierto que voy haciendo cosas, pero entre el cansancio que acumulo con el último trimestre de curso, la primavera (que ya se sabe que la sangre altera) y el cambio de hora no doy abasto.
Esta canción me la regaló hace algún tiempo Diana, de Entrebrochasypaletas , y hoy la rescato para compartirla con vosotros, porque ilustra muy bien mi situación actual.
No es que no tenga tiempo para el blog, es que lo invierto en otros menesteres y hecho de menos pasar por aquí a compartir cosas con vosotros. No obstate tengo que encontrar tiempo para reorganizar algunas cosas relacionadas con la blogosfera y poner un poco de orden en el caos (que a veces pienso que es inherente a mí). Y es que soy seguidora de blogs que no leo y leo blogs que en cambio compruebo que no sigo. Se admiten sugerencias, ¿cómo organizáis vosotros este tema?
Tengo lecturas que me apetece reseñar, experiencias que contar, creaciones costuriles y culinarias que mostrar...así que prometo encontrar ese tiempo y aparecer más por aquí.
Besotes y feliz semana.
Esta canción me la regaló hace algún tiempo Diana, de Entrebrochasypaletas , y hoy la rescato para compartirla con vosotros, porque ilustra muy bien mi situación actual.
No es que no tenga tiempo para el blog, es que lo invierto en otros menesteres y hecho de menos pasar por aquí a compartir cosas con vosotros. No obstate tengo que encontrar tiempo para reorganizar algunas cosas relacionadas con la blogosfera y poner un poco de orden en el caos (que a veces pienso que es inherente a mí). Y es que soy seguidora de blogs que no leo y leo blogs que en cambio compruebo que no sigo. Se admiten sugerencias, ¿cómo organizáis vosotros este tema?
Tengo lecturas que me apetece reseñar, experiencias que contar, creaciones costuriles y culinarias que mostrar...así que prometo encontrar ese tiempo y aparecer más por aquí.
Besotes y feliz semana.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)










